«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Son 2.500 más que en el mismo periodo del año pasado

Casi 4.200 inmigrantes ilegales han llegado a Canarias en dos meses: la mayoría de las pateras parten de zonas de influencia marroquí

Inmigrantes ilegales llegan a Canarias. Redes sociales

Hace dos meses y medio Marruecos lanzó contra Ceuta la mayor entrada masiva de su historia reciente. La presión no ha desaparecido. Ha cambiado de sitio. Según datos de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional a los que ha tenido acceso LA GACETA, el mes de octubre dibuja un volumen que no se veía desde la crisis de los cayucos de 2023 y 2024.

Entre el 16 de agosto y el 15 de octubre llegaron a Canarias 4.162 inmigrantes ilegales en 51 embarcaciones. En el mismo periodo de 2025 fueron 1.608 en 22. Son cifras oficiales, obtenidas por LA GACETA a través de los acumulados de los informes de Interior a 15 de agosto y a 15 de octubre de cada año, y arrojan un aumento del 159% en inmigrantes ilegales y del 132% en embarcaciones. Las pateras, además, van más cargados. De 73 ocupantes de media en 2025 se ha pasado a 82 en el periodo calculado —últimos dos meses—.

El dato que mejor describe lo ocurrido es el cambio de ritmo dentro del propio año. Hasta el 15 de agosto Canarias recibía 21 inmigrantes ilegales al día, y 2026 iba camino de ser el mejor ejercicio de la ruta en mucho tiempo, con un descenso del 60% respecto a 2025. En los dos meses siguientes el ritmo subió a 68 al día, un 222% más. En 2025 había ocurrido exactamente lo contrario en esas mismas fechas. El flujo pasó de 52 inmigrantes al día a 26, la mitad, porque el otoño pasado fue de descenso. Lo que el año anterior se desplomaba, este año se ha triplicado y el punto de inflexión coincide con las semanas en que Rabat cerró el paso en el norte.

La curva se incrementa mes a mes. Entre el 16 de agosto y el 15 de septiembre llegaron 784 inmigrantes ilegales, un 30% más que en 2025. Entre el 16 de septiembre y el 15 de octubre, 3.378, frente a 1.004 del año pasado, un 236% más. Sólo en la primera quincena de octubre desembarcaron 1.837 inmigrantes ilegales en 20 embarcaciones, más que en cualquier mes completo de 2026 anterior a septiembre. Y la quincena actual no ha empezado mejor. Desde el 15 de octubre han llegado otros 712 en siete embarcaciones, 640 de ellos a El Hierro en cinco cayucos, uno de los cuales atracó el domingo en La Restinga con dos cadáveres a bordo, según información policial a la que ha tenido acceso LA GACETA.

Interior no publica puntos de salida, pero el destino y la composición de las embarcaciones los delatan. Según fuentes policiales consultadas por este medio, las que llegan a Lanzarote o Fuerteventura, o las que llevan magrebíes a bordo aunque desembarquen en otra isla, han partido de la costa atlántica que controla Rabat. Esa costa tiene dos tramos que conviene no confundir. Uno es la fachada atlántica marroquí propiamente dicha, con Tan-Tan y Tarfaya como puntos de salida habituales. El otro son las costas del Sáhara Occidental, con El Aaiún, Bojador y Dajla, un territorio pendiente de descolonización que Marruecos ocupa y administra de hecho, pero sobre el que no tiene soberanía reconocida.

Aplicado ese criterio al registro de embarcaciones que LA GACETA ha elaborado desde el 14 de septiembre con los datos de Salvamento Marítimo, las delegaciones del Gobierno y la Unidad Central contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional, el resultado es que 25 de las 49 embarcaciones llegadas a Canarias, el 51%, partieron de costas bajo control de Rabat, con 1.561 inmigrantes ilegales a bordo. Las otras 24 son cayucos de gran porte salidos de Senegal, Gambia y Guinea-Bisáu, con 122 ocupantes de media, que explican por qué El Hierro, una isla de 11.000 habitantes, ha recibido 2.595 inmigrantes en cinco semanas.

Que la mitad de los barcos salga de costa marroquí o saharaui ocupada mientras la Guardia Civil presume de abortar en origen dos de cada tres salidas gracias a la cooperación con las policías africanas dice bastante sobre dónde funciona esa cooperación y dónde no. Funciona en Senegal y en Gambia, donde la marina intercepta cayucos antes de zarpar. Deja de funcionar en cuanto la patera se empuja desde una playa del sur de Marruecos o del Sáhara ocupado.

Rabat ha cerrado la espita del norte y ha abierto la del sur. Los boletines internos del Centro de Coordinación Regional de Canarias de la Guardia Civil a los que ha tenido acceso este medio ya recogían, en el invierno de 2024, que las patrulleras marroquíes miraban hacia otro lado cuando los cayucos partían. Nada indica que esa actitud haya cambiado.

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