El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, abrirá este lunes las puertas de la diplomacia española al canciller de la dictadura cubana, Bruno Rodríguez, en un gesto que ya ha encendido todas las alarmas sobre el papel del Gobierno de Pedro Sánchez en la crisis del régimen castrista.
La reunión, que tendrá lugar en la capital española, responde a una invitación formulada por el propio canciller cubano y se presenta como un intento del régimen de La Habana de recabar apoyo ante su profunda crisis económica, energética y humanitaria, la más grave desde el denominado «Periodo especial» tras la caída de la Unión Soviética.
Desde La Habana, el régimen comunista clama por ayuda frente a las sanciones de Estados Unidos y las dificultades para acceder a combustible. La visita de Rodríguez a España tiene lugar en el marco de una gira en la que el canciller cubano ha tratado de forjar apoyos también en países como China, Rusia y Vietnam, a los que ha pedido respaldo político y material para sostener al régimen ante las crecientes presiones externas.
Lo más grave de esta cita no es sólo el encuentro en sí mismo, sino que llega sin una sola declaración crítica por parte del Gobierno español frente a la crisis que padece la isla ni sobre el régimen político que la ha provocado. Las fuentes oficiales han limitado la nota a informar de la reunión y a señalar que se abordará la situación en Cuba junto a otros asuntos como la próxima Cumbre Iberoamericana que España acogerá en noviembre, pero no han expresado ninguna condena hacia la falta de libertades ni hacia la represión sistemática que sufre el pueblo cubano bajo el castrismo.
Así, mientras el régimen cubano busca apoyo en Europa y Asia, España se presta no sólo a escucharlo, sino a validar diplomáticamente sus demandas sin condiciones. Esto ha sido interpretado por analistas y sectores críticos como una claudicación ante una dictadura que ha provocado décadas de miseria y que, lejos de emprender reformas internas, persiste en su control autoritario de la sociedad.
La crisis cubana ha sido denunciada incluso por organismos como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que ha alertado del impacto de los cortes de energía en servicios sanitarios esenciales y del acceso al agua potable, en un contexto donde más del 80 % de equipos de bombeo dependen de electricidad que ya escasea.