El Ayuntamiento de Barcelona (PSC) plantea una remodelación del Parque del Turó de la Peira para «ordenar y favorecer nuevos usos y dinámicas sociales». Es por ello que en la cima de la colina proyectan reparar «los elementos» que hay en ella.
El «elemento» es la cruz y su propuesta es desmantelarla para «supuestamente restaurarla«, sin que quede claro su destino final. Dicha cruz preside la montaña desde 1936. Durante generaciones la vecindad la ha tenido muy presente. Es visible desde distintos puntos de la ciudad, pues forma parte del patrimonio histórico y cultural, así como de las experiencias vitales de los barceloneses.

Ha sido siempre un punto de encuentro familiar. Los católicos y los sacerdotes de las parroquias cercanas han realizado procesiones en diversas fiestas del calendario litúrgico, que terminan al pie de la cruz. Prueba de ello es que se han recogido cientos de firmas para que mantenga su actual ubicación y no sea retirada «bajo ningún concepto».
«Exigimos una reparación in situ, en caso de que sea necesario, como ya se hizo en otras ocasiones. No es la primera vez que desaparece un símbolo religioso. Desde los años 50 había una figurilla de 75 cm de la Virgen de Lourdes y la de una niña orante en la gruta de una antigua cantera. La devoción fue creciendo espontáneamente y era habitual que estuviesen rodeadas de flores y velas. Fue escenario de procesiones, rosarios y eucaristías. A principios de los años setenta, falleció el feligrés de la parroquia de San Francisco Javier encargado de cuidarla. A partir de ese momento, la cerraron«, señalan a LA GACETA desde la parroquia de Nuestra Señora de Fátima.
«En 2007 el Ayuntamiento retiró las imágenes sagradas sin consultar con la parroquia ni con el arzobispado de Barcelona. En su lugar se estableció un recinto para perros en un alarde de desprecio gratuito por los sentimientos populares», añaden.
«No queremos que estos actos se repitan. El Ayuntamiento debe escuchar la voz de todo el vecindario y de los fieles católicos del barrio que no merecen ser tratados como ciudadanos de segunda. No queremos que la cruz sea removida de su actual emplazamiento, sino que sea reparada en su sitio: en la cima de la montaña siempre viva, como símbolo de nuestro infinito amor y de la esperanza», agregan. Por ello, han convocado para el próximo sábado el rezo del Ángelus y subida al Turó. Se leerá también un manifiesto y se rezará el Rosario.