El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla será una pieza clave en la respuesta española al brote de hantavirus detectado en el crucero polar MV Hondius, después de que la Organización Mundial de la Salud y el Gobierno de Pedro Sánchez acordasen trasladar a Canarias a toda la tripulación del buque. Los 14 pasajeros españoles serán sometidos a una cuarentena «revisable» en Madrid, aunque documentos internos de Defensa revelan deficiencias en los sistemas de aislamiento del hospital militar y problemas de seguridad registrados en anteriores alertas sanitarias.
Los viajeros españoles serán ingresados inicialmente en la planta 13 del Gómez Ulla, todos en habitaciones individuales y bajo vigilancia médica constante. Aunque se presentan como asintomáticos, el largo periodo de incubación del hantavirus obliga a mantener un control estrecho ante la posibilidad de que desarrollen síntomas en los próximos días. Si eso ocurriese, serían trasladados a la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN), situada en la planta 22 del hospital militar.
Sin embargo, la propia documentación interna del Ministerio de Defensa reconoce que las cápsulas de aislamiento actualmente disponibles presentan carencias importantes. En un informe técnico incorporado a un expediente de compra tramitado el pasado abril, el teniente coronel jefe de la unidad NRBQ-Infecciosas del Gómez Ulla advierte de que las cápsulas existentes, con una antigüedad de diez años, resultan «insuficientes» y ya provocaron incidentes durante la gestión de un caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en 2024, detalla The Objective.
Según ese documento, durante aquella activación de la UAAN se registraron «dificultades para la apertura y cierre de las cremalleras por el personal vestido con EPI», una situación que «pudo poner en riesgo al personal sanitario de esta unidad». El informe también señala que las cápsulas actuales carecen de refrigeración, circunstancia que llegó a provocar un golpe de calor durante un simulacro previo, y que tampoco disponen de sistemas de presión positiva para determinados tipos de aislamiento biológico y químico.
Defensa inició hace meses una licitación de 50.000 euros para adquirir nuevas cápsulas de aislamiento de alta eficacia preparadas para riesgos NRBQ —nucleares, radiológicos, biológicos y químicos—, aunque el contrato todavía no ha sido adjudicado. Las fuentes consultadas sostienen que la llegada de estos nuevos equipos permitiría corregir gran parte de las deficiencias detectadas.
La preocupación interna coincide además con la activación parcial del dispositivo sanitario ante la llegada del MV Hondius a Tenerife. El pasado viernes, la dirección de Recursos Humanos del Gómez Ulla trasladó un mensaje de calma a sindicatos y personal sanitario, insistiendo en que el hantavirus presenta una transmisibilidad menor que otros patógenos gestionados anteriormente, como el ébola o el coronavirus.
Los sindicatos CSIF, UGT y CCOO distribuyeron posteriormente comunicados internos en los que se detallaban los distintos escenarios previstos por el hospital militar. En ellos se confirmaba que la UAAN dispone actualmente de siete camas preparadas para ser activadas en caso necesario y que los pasajeros asintomáticos permanecerán aislados en una planta independiente bajo supervisión del personal especializado de la unidad de alto aislamiento.
El operativo contempla además circuitos cerrados de traslado y protocolos específicos para cocina, lavandería, farmacia y servicios auxiliares. Paralelamente, el Ministerio de Defensa ha acelerado la producción de ribavirina en el Centro Militar de Farmacia de Colmenar Viejo, el antiviral más utilizado para tratar determinadas cepas de hantavirus cuando la detección es temprana.
El episodio vuelve a situar al Gómez Ulla en el centro de una alerta sanitaria internacional, como ya ocurrió durante la pandemia del coronavirus. También reabre el debate sobre el estado real de los medios de protección biológica de alta contención en España y la capacidad del sistema para responder ante una emergencia infecciosa de mayor alcance.