El Ministerio de Defensa contrató en mayo un viaje turístico a Marruecos para personal del Ejército de Tierra, cuyo desarrollo coincidió con la invasión migratoria en Ceuta. El viaje estaba previsto entre el 3 y el 10 de agosto, apenas cuatro días después de que más de 72.000 inmigrantes ilegales atravesaran la frontera.
La convocatoria, incluida en el Boletín Oficial del Ministerio y reseñada por La Razón, contemplaba 30 plazas y un precio de 966,79 euros por persona, con alojamiento y pensión completa en el país africano. Defensa justificó la actividad al señalar que se trataba de destinos vacacionales y culturales ofertados habitualmente, y dijo que la coincidencia del viaje con los sucesos de Ceuta era mera «casualidad».
El acuerdo fue adjudicado a Nautalia Viajes por 29.181,82 euros. Según la información publicada por el diario las plazas estaban dirigidas prioritariamente a militares en activo y personal de los Cuerpos Comunes; sin embargo, también podían acceder a ellas militares en reserva, retirados y determinados familiares de los mismos, por lo que la documentación no permite establecer que todos los viajeros fueran efectivos en servicio activo.
El itinerario planteado para la ocasión incluía visitas a Marrakech, Ouarzazate, las gargantas del Todra, Merzouga, Fez, Meknes, Chefchaouen y Tánger, además de excursiones en vehículos todoterreno, paseos en camello y una estancia en el desierto. La visita a Chefchaouen estaba programada para el 9 de agosto, una localidad situada a unos 100 kilómetros de Ceuta, donde miles de militares españoles se encontraban desplegados conteniendo la avalancha de ilegales proveniente de Marruecos.
El 3 de agosto, fecha de inicio del viaje, efectivos de la Comandancia General de Ceuta participaron en el traslado de inmigrantes hacia la frontera del Tarajal.