Begoña Gómez ha llegado esta mañana a los juzgados para declarar en la causa en su contra por presunto tráfico de influencias y corrupción en los negocios. Aproximadamente a las 9:40, veinte minutos antes de su citación, dos vehículos oficiales con cristales tintados ingresaron al garaje de los juzgados en Plaza de Castilla. En los exteriores, un despliegue policial sin precedentes de decenas de furgonetas, cientos de policías y el doble de ‘secretas’.
En esa ocasión, la defensa, a cargo del exfiscal Antonio Camacho, argumentó que el juzgado no había remitido la última querella presentada por Hazte Oír, impidiendo así que su clienta declarara sobre hechos desconocidos para ella. Gómez, vestida nuevamente con un traje negro como en su visita anterior, fue escoltada por cuatro agentes de seguridad al ingresar al interior de la Sala del Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid.
Pocos minutos antes de que Gómez llegara a los pasillos de la sexta planta, el personal de seguridad del juzgado escoltó hasta la salida a Vito Quiles. Esta acción se produjo después de que la Decana se comprometiera a tomar medidas, tras el incidente del 5 de julio en el que Quiles accedió al interior de los juzgados como colaborador de una de las partes, en lugar de acreditarse como periodista.
Además de Gómez, también comparecen como testigos José María Coello, vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid, y su antecesor, Juan Carlos Doadrio. Su testimonio busca esclarecer detalles sobre la cátedra que Gómez codirigía en dicha universidad. No obstante, la defensa de Gómez ha impugnado estas citaciones, alegando que se desvían del objeto principal de la causa.