«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Así acceden a alojamiento, manutención, asistencia sanitaria y formación educativa

Detectan familias marroquíes afincadas en Bélgica que abandonan a sus hijos en Bilbao para explotar el sistema de tutela para menas

Menas en un centro de acogida. Redes sociales

La Policía Municipal de Bilbao ha imputado en las últimas semanas a varios miembros de familias de origen marroquí por abandonar deliberadamente a menores en la ciudad con el objetivo de que fueran integrados en el sistema de protección foral.

Las investigaciones apuntan a una práctica cada vez más extendida, en la que personas asentadas en otros países europeos —especialmente en Bélgica— viajan hasta la capital vizcaína para dejar a los jóvenes bajo tutela institucional. De este modo, los menores acceden a recursos públicos como alojamiento, manutención, asistencia sanitaria y formación educativa.

Uno de los episodios más recientes tuvo lugar el pasado 2 de abril, en plena Semana Santa. Un adolescente acudió por su cuenta a dependencias policiales en el barrio de Miribilla alegando que había llegado en patera y que se encontraba desamparado. Sin embargo, su aspecto y su relato generaron dudas entre los agentes.

Las sospechas aumentaron cuando los policías detectaron la presencia cercana de dos mujeres que lo acompañaban. Tras varias comprobaciones, se constató que se trataba de familiares directos que habían viajado con él en avión desde Bruselas, con billetes de ida y vuelta. Además, contaban con contactos en la zona que podrían haber facilitado la operación.

Al ser localizados, los agentes advirtieron a una de las mujeres —hermana del menor— de que abandonar a un menor constituye un delito. Poco después, esta se presentó en comisaría junto a una abogada y fue imputada por abandono y por favorecer la inmigración ilegal. Finalmente, se vio obligada a hacerse cargo del chico.

Ante la posibilidad de que intentaran repetir la maniobra, la Policía alertó a otros cuerpos de seguridad. De hecho, horas más tarde acudieron también a una comisaría de la Policía Nacional, donde fueron nuevamente interceptados. Los agentes confirmaron que finalmente regresaron en avión a Bélgica al día siguiente.

Este caso no es aislado. Apenas dos semanas antes, el 19 de marzo, se produjo una situación prácticamente idéntica: un hombre dejó a su sobrino en dependencias policiales haciéndolo pasar por menor extranjero no acompañado (mena) para que entrara en la red de acogida. La investigación permitió identificar al adulto, que también fue imputado y obligado a responsabilizarse del joven antes de regresar ambos a Bélgica.

Asimismo, la Unidad de Extranjería ha detectado otros episodios similares. Entre ellos, el de un profesor universitario marroquí que dejó a sus dos hijos en Bilbao con la intención de que fueran acogidos en centros del sistema vasco. Su argumento era que así tendrían mejores oportunidades de futuro.

En estos supuestos, los menores suelen ser derivados a centros de acogida donde reciben cobertura integral y comienzan procesos de regularización administrativa. Precisamente, este acceso a recursos públicos es lo que, según las investigaciones, estaría motivando estas conductas, consideradas fraudulentas por las autoridades.

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