La Policía Nacional ha detenido en Cartagena (Murcia) a dos traficantes de nacionalidad argelina que viajaban a bordo de la misma patera que ellos mismos organizaron, embolsándose casi 50.000 euros por el trayecto. Cada uno de los 18 ocupantes —todos varones de origen magrebí, dos de ellos menores— abonó alrededor de 3.000 euros por cruzar desde el área de Mostaganem, en Argelia, hasta las costas de Levante, según fuentes consultadas por LA GACETA. Uno de los ocupantes falleció ahogado durante la travesía.
Este jueves por la tarde, un mercante que navegaba a 55 millas náuticas al sureste de Cartagena alertó al Centro de Salvamento Marítimo de la presencia de la embarcación precaria. La Salvamar Draco zarpó de inmediato desde el puerto cartagenero para interceptarla en alta mar. Tras el rescate, la patera fue remolcada hasta el muelle de Santa Lucía, donde agentes de la Policía Nacional tomaron el control de la situación. Los 17 supervivientes fueron trasladados directamente a dependencias policiales, saltándose el protocolo habitual del Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE), debido al fallecimiento registrado durante la ruta hacia costas españolas. El cuerpo sin vida del inmigrante fallecido, que según los supervivientes «flotaba en el agua» tras caer al mar, fue evacuado al Instituto de Medicina Legal de Murcia para practicarle la autopsia.
Un detalle que añade sombras al episodio es la actuación de las autoridades argelinas. Tras tener conocimiento de la intervención de Salvamento Marítimo, sus patrulleras regresaron a su puerto base en Orán sin asumir la responsabilidad de dirigir a los interceptados de vuelta a su origen. Esta decisión, que evitó una devolución en caliente y cargó el peso operativo y económico sobre los recursos españoles, plantea interrogantes sobre la efectividad de la cooperación bilateral en la lucha contra el tráfico de personas a consecuencia de las actuales tensiones diplomáticas entre España y Argelia. Mientras las mafias argelinas programan salidas con impunidad desde Mostaganem, las costas de Levante siguen recibiendo embarcaciones cargadas de cientos de inmigrantes ilegales.
Este suceso no es aislado. En lo que va de año son ya más de 1.600 los inmigrantes ilegales que han alcanzado las costas de Cartagena, todos ellos partiendo desde costas argelinas y mayoritariamente de origen magrebí, según fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional. La ruta argelina se ha consolidado como una de las más activas del Mediterráneo Occidental, con traficantes que operan con estructuras cada vez más profesionalizadas y que convierten la inmigración ilegal en un negocio millonario. Mientras las detenciones de patrones como los dos argelinos capturados este jueves suponen un golpe puntual, la presión migratoria sobre Cartagena y el Levante no cesa, alimentada por una falta de disuasión real y por la permisividad de terceros países que miran hacia otro lado cuando las pateras zarpan de sus puertos.