Un intento de hurto en un centro comercial de Vitoria acabó destapando un escenario inesperado para la Ertzaintza. El suceso se produjo a mediodía del pasado martes, cuando dos hombres fueron interceptados en el recinto comercial. Durante la identificación de ambos, el sistema informático de la comisaría de Portal de Foronda activó una alerta de carácter yihadista vinculada a uno de los sospechosos, un varón de 32 años y origen magrebí, según la información adelantada por Invadidos.
El arrestado explicó a los agentes que había decidido instalarse en la capital alavesa poco después de las fiestas de la Virgen Blanca. Narró que llegó a España en patera, recorrió distintos puntos del país y, finalmente, optó por quedarse durante una temporada en Vitoria. Actualmente reside en una lonja okupada.
Fuentes antiterroristas consultadas señalan que el individuo se radicalizó durante su paso por prisión, lo que motivó que pasara a estar bajo vigilancia policial. Aun así, puntualizan que en este momento no se le considera un peligro real, aunque permanece en los radares de las fuerzas de seguridad.
Paralelamente, algunos medios han informado de que pesa sobre él una orden de expulsión. El procedimiento, sin embargo, no puede ejecutarse porque su país de origen se niega a reconocerlo como ciudadano, lo que bloquea cualquier intento de repatriación y mantiene su caso en un limbo jurídico.
La coordinación posterior entre la Ertzaintza, la Policía Nacional y la Guardia Civil permitió confirmar la veracidad de los antecedentes del sospechoso y matizar la naturaleza de la alerta. Pese a la gravedad de las sospechas iniciales, finalmente fue imputado únicamente por un hurto en grado de tentativa.
Tras pasar unas horas bajo custodia policial, el joven recuperó la libertad, quedando a disposición de la justicia ordinaria para responder por el intento de robo en el comercio. De momento, el expediente relativo a su radicalización no ha tenido repercusión en el procedimiento judicial abierto por el presunto delito de hurto.