«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
CON el empresario Javier Pérez Dolset y el abogado Jacobo Teijelo

Dos exagentes del CNI se reunieron con la «fontanera del PSOE» para hablar de seguimientos a la Guardia Civil

Leire Díez. Europa Press

El escándalo que rodea al caso Hafesa y los tentáculos políticos que lo envuelven sigue creciendo. Según ha revelado The Objective, dos exagentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y un antiguo colaborador del mismo organismo participaron en una reunión clave celebrada el pasado febrero, en la que también estuvieron presentes la fontanera socialista Leire Díez, el empresario Javier Pérez Dolset y el abogado Jacobo Teijelo. El objetivo: obtener información sobre los mandos de la Guardia Civil que investigaban causas que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez.

En la mesa estaba Javier Frutos, exagente del CNI y subteniente del Ejército del Aire, que facilitó el encuentro con el empresario Alejandro Hamlyn, dueño del Grupo Hafesa. Frutos, que había sido contratado por la petrolera vasca para un análisis de seguridad en México, mantiene según fuentes policiales un vínculo profesional con la compañía. Fue él quien llevó a la reunión a Miguel Ángel Hernández Gimeno, alias «Michel», y a Ángel Ausin Ibáñez.

‘Michel’, también exguardia civil y exagente de inteligencia, habría dirigido un “equipo operativo” al servicio de Hafesa, dedicado a realizar seguimientos y recopilación de información. En el encuentro, según las grabaciones, el abogado Teijelo llegó a advertir a Hamlyn sobre las consecuencias de pactar con la Fiscalía si ello implicaba a mandos de la UCO, como el teniente coronel Antonio Balas. El propio Hamlyn, lejos de ocultarlo, presumió: «Podemos seguir a los que siguen».

El tercer asistente vinculado al CNI fue Ángel Ausin Ibáñez, alférez de empleo, abogado penalista y antiguo analista de inteligencia en el CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas). Aunque oficialmente no ha trabajado para Hafesa, su presencia buscaba mostrar —según fuentes policiales— la «capacidad» del grupo para realizar tareas de contravigilancia e inteligencia, y allanar el camino para un eventual nuevo equipo legal para Hamlyn.

La presencia de Leire Díez y Pérez Dolset en la reunión no se produjo hasta una hora después del inicio. Ambos esperaron en una sala contigua hasta recibir el aviso de Jacobo Teijelo. Cuando accedieron, el abogado presentó a Hamlyn como “el señor del caso Hafesa” que quería colaborar. En ese tramo del encuentro, Hamlyn y Díez acordaron apartar al actual abogado del empresario, José Antonio Choclán, y sustituirlo por Teijelo. «Eso es, lo has entendido… Y te cambias a este señor», sentenció la emisaria socialista.

Los tres hombres vinculados al CNI —Frutos, Michel y Ausin— no intervinieron ni fueron identificados por Díez y Dolset, que los dieron por miembros del “equipo de abogados” de Hamlyn. Permanecieron, según los asistentes, como “convidados de piedra”.

Durante la conversación, Hamlyn, residente en Dubái, alardeó de tener contactos dentro de la Guardia Civil. Mencionó al teniente general Arturo Espejo, a quien, según sus palabras, tiene contratado como director de seguridad de su compañía. “Está jubilado, trabaja para mí con su nómina y con su todo… Nos va a ayudar en todo”, aseguró, pidiendo confirmación a Frutos: “Es amigo de Javi, ¿no, Javi?”. Pero Frutos no respondió. Permaneció en silencio.

Una reunión con aroma a cloaca, con emisarios del PSOE, exagentes del espionaje español y un empresario con causas abiertas hablando abiertamente de seguimientos a la Guardia Civil y pactos con la Fiscalía. Todo bajo la atenta mirada de un Gobierno que, como mínimo, debería dar explicaciones.

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