«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se ha vuelto a inundar el paso inferior que comunica esta localidad con Alacuás

El barranco de la Saleta, a punto de desbordarse en Aldaia tras la negativa del Gobierno de desviarlo por «falta de presupuesto» en 2021

Barranco de la Saleta. @maarioderueda

El Barranco de la Saleta ha estado a punto de desbordarse ayer en Aldaia tras las lluvias persistentes registradas en la provincia de Valencia, provocando de nuevo la inundación del paso inferior que comunica esta localidad con Alacuás. Aunque la escena volvió a generar inquietud entre los vecinos, el agua quedó contenida y no alcanzó el casco urbano gracias al funcionamiento de las compuertas antirriadas recientemente instaladas.

Según explicó el alcalde de Aldaia, Guillermo Luján, los sistemas de protección respondieron como estaba previsto y actuaron como zona de retención, evitando que el agua se propagara por otras áreas del municipio. Los vídeos difundidos durante la jornada muestran cómo el paso inferior quedó anegado, una situación que se repite cada vez que el barranco incrementa su caudal.

Las precipitaciones de este domingo fueron menos intensas que en episodios anteriores, pero más prolongadas en el tiempo. Esa combinación provocó el desbordamiento controlado del barranco sin que se produjeran daños graves. Nada que ver, subrayan desde el consistorio, con lo ocurrido el pasado 29 de septiembre, cuando una tromba de 57 litros por metro cuadrado en apenas 35 minutos superó todas las defensas existentes en aquel momento.

Precisamente para evitar repetir aquel escenario —y, sobre todo, la tragedia vivida el 29 de octubre durante la dana que arrasó la zona y causó víctimas mortales—, Aldaia puso en marcha un plan de choque contra inundaciones. Las compuertas antirriada comenzaron a instalarse el 24 de septiembre de 2025 como medida urgente mientras se espera una solución estructural definitiva para el barranco.

El proyecto municipal, financiado con fondos del Estado y de la Generalidad Valenciana, cuenta con una inversión total de 1,8 millones de euros. Incluye no sólo la reposición de las compuertas que fueron arrancadas por anteriores avenidas de agua, sino también la colocación de nuevos cierres en puntos especialmente vulnerables del trazado del barranco.

Además, el plan contempla una actuación de mayor calado: rebajar la cota del lecho del Barranco de la Saleta en su tramo central para aumentar su capacidad hidráulica. Esta obra, con un coste aproximado de 1,5 millones de euros, permitirá que el cauce pueda asumir mayores volúmenes de agua sin desbordarse. Hasta ahora, el municipio se había visto obligado a improvisar defensas con diques de arena cada vez que se anunciaban lluvias intensas.

Todo ello llega tras años de bloqueo institucional. En 2021, el Gobierno presidido por Pedro Sánchez paralizó los proyectos de desvío del Barranco de la Saleta y del Poyo, alegando que se trataba de actuaciones demasiado costosas y con un impacto ambiental elevado. Aquella decisión dejó en suspenso una solución estructural que debía proteger a varios municipios de la Huerta Sur.

Cuatro años después, con más de 200 víctimas mortales acumuladas en distintos episodios de lluvias extremas en la Comunidad Valenciana, cada nuevo temporal vuelve a poner el foco en esa decisión. La jornada de ayer, aunque sin consecuencias graves, ha servido de recordatorio: las medidas provisionales funcionan, pero el riesgo sigue ahí mientras no se ejecute el desvío definitivo de los barrancos.

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