El narcotráfico está degradando el entorno del Parque Nacional de Doñana. Sus costas se han llenado de garrafas arrojadas al mar por los «petaqueros», los encargados de abastecer de combustible a las narcolanchas. Sólo el año pasado se retiraron unas 2.000 petacas. Según fuentes policiales que cita el diario ABC, los delincuentes llegan a pagar cinco euros por cada envase recuperado.
El secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Huelva, Lucas Lavilla, ya denunció la situación especialmente en la provincia onubense. «Doñana es el mayor parque natural sin vigilancia física de Europa», señaló, antes de lamentar que no haya unidad específica en ese entorno contra el narcotráfico y que agentes del Seprona tengan que abordar esta delincuencia.
«A la falta de medios personales y materiales suficientes, se une el uso de armas por parte de las organizaciones del narcotráfico», alertó. «Doñana es uno de los enclaves de España con mayor entrada de droga», añadió.
«El narcotráfico es una actividad delictiva que está ahí y que, por desgracia, va a estar mucho tiempo. Produce muchos beneficios económicos para los criminales y, al final, la criminalidad es un negocio. Lo que pasa es que intenta ir siempre por las vías más cortas para ganar dinero y va a estar ahí, y nuestra misión como Fuerzas y Cuerpos de Seguridad es poner todos los límites que podamos y hacérselo lo más difícil posible. Nosotros seguimos con nuestras operaciones, seguimos incautando drogas, seguimos aprendiendo narcolanchas…», dijo hace unas semanas el coronel jefe de la Comandancia en Huelva, Julio Serrano.