El diario británico The Telegraph vuelve a situar a España en el centro de la crítica internacional y lo hace con una acusación demoledora: bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, España se ha convertido en «el nuevo peor país de Europa». Así lo sostiene el columnista y escritor británico Jacob Wallis Simons en una dura columna de opinión que retrata al actual Gobierno como una élite ideologizada, errática y profundamente dañina para la posición del país en Occidente.
El artículo no entra en tópicos culturales ni económicos, sino que apunta directamente al núcleo del poder político. Wallis Simons describe a Sánchez como un «primer ministro socialista impopular», con un índice de aprobación del –36%, según datos de YouGov, y subraya que su imagen internacional se ha deteriorado aún más por los «escándalos de corrupción que afectan a su esposa, su hermano y a varios de sus colaboradores más cercanos».
Desde las primeras líneas, el autor compara a España con Irlanda, pero para concluir que el caso español es aún más extremo en tres ámbitos clave: la obsesión por las fronteras laxas, la eurofilia ideológica y una hostilidad obsesiva hacia Israel. En ese marco, el columnista identifica como uno de los momentos más reveladores del mandato de Sánchez una polémica declaración en la que el presidente lamentó que España no tuviera armas nucleares, una frase que, aunque contextualizada en una reflexión geopolítica, es utilizada por el Telegraph como símbolo de frivolidad y vacío estratégico.
El texto también carga contra episodios recientes de la política exterior española, como el envío de un buque de guerra para proteger a la flotilla vinculada a Greta Thunberg, un gesto que el columnista presenta como un ejemplo de exhibicionismo ideológico mientras España rehúye compromisos serios en materia de defensa. Wallis Simons recuerda que Sánchez fue el único líder europeo que se negó inicialmente a asumir el objetivo del 5% del PIB en gasto militar, al frente de una coalición que incluye a la extrema izquierda, y retrata a España como un «estado sibarita» que antepone el gasto social a su seguridad.
El detonante final de la columna es la regularización masiva de cerca de 500.000 inmigrantes impulsada por el Gobierno, una medida que Wallis Simons interpreta como ingeniería electoral para frenar a las fuerzas soberanistas y como respuesta desesperada a una economía debilitada por la falta de mano de obra y el envejecimiento poblacional.
La conclusión del Telegraph es tan clara como demoledora: la deriva ideológica de Pedro Sánchez y el PSOE ha convertido a España en un problema dentro de Europa y en un ejemplo de cómo el sectarismo político puede erosionar la solidez de una nación. Una sentencia que, una vez más, sitúa al Gobierno de Sánchez bajo una lupa internacional cada vez más incómoda.