«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el 6% de todas las ventas exteriores de la región tienen como destino EEUU

El enfrentamiento de Sánchez con Trump amenaza el destino de 2.100 millones en ventas andaluzas

Donald Trump junto a Pedro Sánchez. Redes sociales

La advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de suspender las relaciones comerciales con España tras su choque con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha encendido las alarmas en Andalucía. No se trata de un socio menor: el mercado estadounidense constituye el principal destino fuera de Europa para los productos andaluces y absorbe cada año exportaciones por un valor superior a los 2.100 millones de euros.

Según datos recogidos por The Objective, en torno al 6% de todas las ventas exteriores de Andalucía tienen como destino Estados Unidos. Cualquier obstáculo comercial, ya sea en forma de nuevos aranceles o de barreras administrativas, impactaría de forma directa en centenares de empresas andaluzas que mantienen actividad estable en ese mercado. Tras el intercambio de reproches entre Sánchez y Trump, el tejido empresarial vuelve a mirar con inquietud hacia Washington.

El origen de la tensión diplomática se encuentra en la decisión del Gobierno español de rechazar el uso de las bases militares de Rota y Morón en el contexto del ataque contra Irán. «No a la guerra», afirmó Sánchez este miércoles, al defender que España no será «cómplice» pese a las «amenazas de alguno». El cruce de mensajes entre ambos gobiernos ha elevado el tono político y ha abierto un escenario de incertidumbre con posibles repercusiones económicas.

El presidente del Gobierno aseguró durante su comparecencia que el Ejecutivo dispone de herramientas para proteger a empresas y autónomos en caso de que el conflicto comercial llegue a materializarse. Sin embargo, en el ámbito empresarial se percibe falta de concreción sobre qué medidas se aplicarían y en qué plazos.

El antecedente más reciente de una situación similar se produjo el pasado verano, cuando se aplicaron aranceles del 15% a determinados productos europeos. En aquel momento, la Junta de Andalucía estimó que esa decisión podría traducirse en una caída del 0,23% del PIB regional —unos 500 millones de euros anuales— y en una reducción del 0,26% del empleo. Aquella previsión se elaboró a partir del impacto directo sobre las exportaciones y del efecto indirecto derivado de una eventual desaceleración económica. Ahora el temor es que la actual crisis diplomática tenga consecuencias incluso más severas.

Uno de los sectores que vuelve a mirar con preocupación hacia Estados Unidos es el del aceite de oliva. El producto estrella del campo andaluz tiene en el país norteamericano a uno de sus grandes compradores. Durante la última campaña, Estados Unidos fue el segundo destino del aceite andaluz, sólo por detrás de Italia, y absorbió alrededor del 15% de las exportaciones.

Las cooperativas y organizaciones agrarias han reaccionado con cautela, aunque sin ocultar su inquietud. La experiencia reciente demuestra que incluso la simple posibilidad de nuevos aranceles provoca dudas entre los compradores y ralentiza las operaciones comerciales. Desde el sector recuerdan que la incertidumbre suele tener efectos inmediatos en el mercado.

Además del aceite, otros productos especialmente expuestos son el vino, la aceituna de mesa, los cárnicos curados y algunas conservas. Estados Unidos no sólo destaca por el volumen de compras, sino también por el valor añadido que ofrece en términos de precio y posicionamiento de marca. Las empresas advierten de que perder presencia en ese mercado resulta difícil de compensar en el corto plazo.

La preocupación se extiende también a sectores industriales. Estados Unidos adquiere maquinaria, material eléctrico, bienes de equipo y otras manufacturas procedentes de Andalucía, ámbitos que han ganado peso en los últimos años y que aportan un mayor valor añadido a la economía regional.

Solo en la provincia de Málaga, el balance de 2025 muestra más de medio millar de empresas con ventas en el mercado estadounidense. Si se extrapola al conjunto de Andalucía, la cifra se eleva a varios centenares de compañías con intereses comerciales directos en ese país. Para muchas de ellas no se trata de operaciones puntuales, sino de relaciones empresariales consolidadas durante años.

A esta realidad se suma un factor menos visible pero igualmente relevante: la inversión. Estados Unidos constituye uno de los destinos prioritarios para la inversión española en el exterior, y Andalucía también participa en ese flujo. Una escalada en la tensión comercial podría enfriar proyectos industriales en marcha o frenar futuras implantaciones.

Desde el ámbito empresarial se insiste en que el comercio internacional necesita estabilidad. La política comercial corresponde a la Comisión Europea, lo que limita la posibilidad de que Washington adopte medidas dirigidas exclusivamente contra España sin afectar al conjunto del mercado comunitario. Sin embargo, los expertos advierten de que existen mecanismos indirectos de presión, como la imposición de gravámenes selectivos sobre determinados productos.

En los últimos años, Andalucía ha avanzado en la diversificación de destinos, con un crecimiento notable de sus exportaciones hacia Asia y América. La Junta ha impulsado la apertura de nuevos mercados con el objetivo de reducir la dependencia de unos pocos países. Ese proceso ha llevado tiempo consolidarlo y podría ayudar a amortiguar un eventual golpe. No obstante, difícilmente sustituiría de forma inmediata un mercado con la dimensión y la capacidad de compra del estadounidense.

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