El ex gerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón, ha reconocido ante el Tribunal Supremo que en la sede del partido en Ferraz se realizaron pagos en efectivo que calificó como «no razonables», admitiendo además que en ocasiones daba el visto bueno a determinados gastos sin un control exhaustivo, limitándose a revisiones superficiales.
Durante su comparecencia como testigo ante la Sala Segunda avanzada por OkDiario, Moreno fue interrogado sobre las entregas de dinero vinculadas a Koldo García y al exministro José Luis Ábalos. En ese contexto, explicó que era habitual el uso de efectivo procedente de cuentas del partido, aunque aseguró que a partir de 2020 se intentó restringir esta práctica, en parte por las recomendaciones del Tribunal de Cuentas y también por la situación derivada de la pandemia de Covid-19.
El antiguo responsable económico del partido también confesó que firmaba prácticamente toda la documentación que le llegaba, aunque en ocasiones mostraba dudas ante ciertos importes. Como ejemplo, mencionó una factura de unos 700 euros correspondiente a una comida en Galicia, que le pareció elevada hasta que le indicaron que incluía a catorce personas. Según su testimonio, su principal criterio era comprobar si los gastos encajaban dentro del presupuesto previsto.
Uno de los momentos más tensos de su declaración se produjo cuando la defensa de Koldo García le mostró documentos con supuestas hojas de gastos que él afirmó no conocer. Estos papeles reflejarían entregas de dinero en sobres al exasesor, recogidos incluso por familiares como su esposa o su hermano en la sede socialista.
En otro punto de su intervención, Moreno rechazó tajantemente que el partido manejara billetes de 500 euros, negando así la existencia de los denominados «chistorras», término que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil habría utilizado para referirse a este tipo de efectivo en sus informes. El exgerente fue crítico con esas conclusiones y cuestionó la fiabilidad de las investigaciones policiales en ese aspecto.
A lo largo de su comparecencia, el ex tesorero defendió que su labor se apoyaba en los controles externos existentes y restó importancia a algunas irregularidades detectadas, enmarcándolas dentro de una gestión que, según sostuvo, estaba sometida a supervisión institucional.