«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se detectaron fisuras en su modelo Avril

Talgo advirtió en un documento interno del deterioro en líneas férreas que dañaban a sus convoyes: «Son caminos de cabras»

Accidente del Alvia en Adamuz. Redes sociales

La tragedia de Adamuz y el posterior caos ferroviario registrado en España durante las dos últimas semanas contaron con advertencias previas sobre el estado de la infraestructura y su impacto en el material rodante de alta velocidad. Según publica El Confidencial, el fabricante Talgo trasladó en septiembre a su plantilla un análisis interno en el que se vinculaban las fisuras detectadas en el modelo Avril con el deterioro de la vía en el corredor Madrid-Barcelona, donde presta servicio la marca AVLO de Renfe.

En ese contexto, directivos de la compañía describieron la situación mediante la expresión «Es un Ferrari circulando por un camino de cabras», en referencia a la exigencia técnica que los trenes más ligeros y con mayor interacción con la vía presentan frente a otros modelos de alta velocidad operados en la misma línea. La infraestructura, de 667 kilómetros y con más de 14 millones de viajeros anuales, concentra el mayor volumen de tráfico ferroviario del país y constituye uno de los ejes más rentables para la operadora pública.

El documento interno de Talgo recomendaba una reducción de la velocidad en determinados tramos para mitigar el impacto del estado de la vía sobre el material rodante. La medida pretendía evitar un desgaste acelerado de componentes críticos y posibles daños estructurales en los trenes. Asimismo, el análisis establecía una relación directa entre las anomalías técnicas observadas y las condiciones de la infraestructura gestionada por Adif.

Pese a esas advertencias, el Ministerio de Transportes y Renfe atribuyeron inicialmente las incidencias en el servicio AVLO a supuestos problemas de diseño o fabricación del material. El equipo del ministro Óscar Puente señaló al fabricante como principal responsable de la retirada temporal de trenes en el corredor Madrid-Barcelona, descartando que el deterioro de la vía fuera un factor determinante en la operativa.

La estrategia legal del fabricante se orientaría, según publica El Confidencial a blindarse frente a eventuales penalidades contractuales o reclamaciones de responsabilidad. El argumento central se basa en que, si no concurren retrasos objetivamente penalizables, el contrato debe aplicarse en sus propios términos y analizarse la causa real de las incidencias, diferenciando entre fabricación, operación e infraestructura.

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