El Gobierno de Pedro Sánchez ha dado luz verde a un macroproyecto fotovoltaico de 290 hectáreas entre los municipios madrileños de Torres de la Alameda y Villalbilla, una decisión que ha desatado una ola de indignación entre los vecinos y colectivos locales. Los habitantes de la zona han difundido un comunicado en el que rechazan frontalmente la iniciativa, al considerar que supondrá una «industrialización masiva del suelo rústico» y una «pérdida irreparable» para el entorno natural.
La actuación, aprobada por el Ministerio para la Transición Ecológica, prevé la instalación de más de 155.000 paneles solares que ocuparán prácticamente todo el corredor verde que conecta el Cerro del Viso y el Cerro de Zulema, un espacio al que los residentes de Alcalá de Henares y Villalbilla se refieren como «el pulmón verde del Henares». Según los vecinos, el impacto paisajístico, ecológico y medioambiental sería de «dimensiones incalculables».
En su comunicado, los colectivos advierten de que varias urbanizaciones podrían quedar rodeadas por la planta, con paneles situados a menos de un kilómetro de las viviendas. Temen que esta cercanía no sólo degrade la calidad de vida, sino que provoque una depreciación notable del valor de sus propiedades. Además, alertan de un posible «efecto isla de calor» que elevaría las temperaturas locales y alteraría los hábitats naturales.
Los vecinos insisten en que su postura no es contraria a las energías renovables, sino a la ubicación elegida. Denuncian que «se está sacrificando un ecosistema sano en nombre de una sostenibilidad mal planificada» y que «el municipio se está utilizando como un simple solar industrial». Entre las alternativas que proponen figuran los tejados de naves industriales, los polígonos o terrenos ya degradados, donde —aseguran— el impacto sería mucho menor.
El documento difundido por las asociaciones subraya que la zona afectada tiene un alto valor paisajístico y actúa como corredor ecológico entre diferentes municipios del valle del Henares, siendo además un espacio de recreo habitual para vecinos y senderistas. «Estamos ante una transición ecológica mal entendida», concluyen, reclamando al Gobierno central y a la Comunidad de Madrid que paralicen los proyectos y reevalúen la planificación energética.