«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Durante años creyó que jamás volvería a ver a su hija

Un padre recupera a su hija tres años después de que la madre la «sustrajera» ilegalmente y se escondiera en Suiza con ella

Cartel de en busca y captura. Redes sociales

La madre de Irene y expareja de Ángel Rodríguez se llevó a su hija de manera ilegal en mayo de 2023, pocos días después de que un juzgado de Guadalajara concediera la custodia de la menor al padre. Desde entonces, la niña desapareció del radar de las autoridades españolas hasta que finalmente ha podido regresar a España casi tres años después, tras una compleja batalla judicial desarrollada en Suiza.

El reencuentro entre padre e hija avanzado por El Periódico se produjo esta misma semana, cuando ambos aterrizaron juntos en territorio español procedentes del país helvético. Ángel Rodríguez reconoce todavía no asumir completamente lo ocurrido. Durante años creyó que jamás volvería a ver a su hija.

La última vez que la había tenido delante era apenas una niña pequeña de tres años. Cuando volvió a abrazarla, Irene estaba a punto de cumplir siete y apenas recordaba parte de su vida anterior en España.

Tras la desaparición, el padre denunció inmediatamente los hechos y comenzó una búsqueda internacional con la colaboración de la asociación SOS Desaparecidos. Mientras tanto, la justicia española emitió una orden de busca y captura contra la madre, considerada por los investigadores una «madre sustractora».

Las pesquisas de la Policía Nacional permitieron reconstruir parte de la huida. Una de las últimas imágenes conocidas de madre e hija las situaba bajando de un ferry en Barcelona el 27 de mayo de 2023. Posteriormente, un informe policial fechado en junio de 2025 confirmó que ambas residían en Suiza.

El padre inició entonces un procedimiento internacional amparado en el Convenio de La Haya sobre sustracción de menores para reclamar el regreso de Irene. Las autoridades suizas localizaron finalmente a la mujer en el cantón de Neuchatel, donde se había registrado oficialmente como residente extranjera.

Aunque sobre ella pesaba una orden internacional de detención, las autoridades suizas optaron por no ejecutarla. Sin embargo, el pasado 12 de febrero separaron a la menor de su madre cuando acudía al colegio donde estudiaba.

Desde ese momento, Irene quedó bajo tutela en un centro de acogida mientras la justicia suiza decidía si debía permanecer en el país junto a su madre o regresar definitivamente con su padre a España.

Durante ese proceso comenzaron también las visitas supervisadas entre Ángel y su hija. El padre recuerda especialmente el impacto emocional del primer encuentro, producido el 19 de febrero. La niña, que ahora se expresa mejor en francés que en español, había cambiado completamente tras pasar casi media vida oculta fuera del país.

Aun así, ambos recuperaron rápidamente la conexión. Según relataron los psicólogos encargados del seguimiento, Irene recordaba todavía el olor de la barba de su padre y cómo este la dormía sobre su pecho cuando era pequeña.

El 9 de marzo, el Tribunal Cantonal del Menor de Neuchatel acordó la restitución de la menor y ordenó su regreso a España junto a su padre. La madre recurrió la decisión, pero el Tribunal Federal suizo —equivalente al Tribunal Supremo español— confirmó finalmente el pasado 29 de abril el retorno forzoso de la niña.

Las investigaciones también revelaron que madre e hija recibieron apoyo de integrantes de una comunidad mormona vinculada a la iglesia de los Santos de los Últimos Días en la localidad suiza donde residían.

Además, los informes policiales españoles apuntan a la posible colaboración entre varias mujeres fugitivas conocidas como «madres protectoras», otras madres que habrían huido igualmente con sus hijos tras perder custodias judiciales en España.

Según la UFAM de la Policía Nacional, algunas de estas mujeres se trasladan a países como Suiza porque dificultan enormemente la restitución internacional de menores. Los informes también recogen acusaciones sobre prácticas relacionadas con el rechazo a vacunas, escolarización ilegal o dietas extremadamente restrictivas aplicadas a los menores.

Tras casi tres años fuera de España, Irene ya ha podido reencontrarse con sus abuelos y regresar a su antigua habitación, que permanecía prácticamente intacta desde 2023. En estos primeros días junto a su padre también ha vuelto a realizar actividades cotidianas que había dejado atrás, como jugar en parques infantiles, subir a coches de choque o compartir una comida familiar.

TEMAS |
+ en
Fondo newsletter