La llegada de inmigrantes ilegales a Reino Unido a través del canal de la Mancha ha superado oficialmente la barrera de los 200.000 desde 2018, un nuevo golpe político para el primer ministro británico en plena crisis interna tras los malos resultados cosechados en las elecciones locales.
El umbral se alcanzó este jueves 8 de mayo después de que un grupo de 70 inmigrantes fuese interceptado por el buque Ranger de la Border Force británica tras partir de Dunkerque al amanecer. Con esa operación, el total acumulado ascendió a 200.013 entradas ilegales en pequeñas embarcaciones.
El dato llega en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo británico, que vuelve a quedar bajo presión por su incapacidad para frenar el flujo migratorio a través del canal de la Mancha pese a años de promesas, acuerdos con Francia y endurecimiento del discurso político.
El Ministerio del Interior británico sostiene que las llegadas han caído un 35% en lo que va de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, expertos marítimos citados por medios británicos advierten de que ese descenso responde principalmente a las malas condiciones meteorológicas registradas durante las últimas semanas y no a un éxito real de las políticas de control fronterizo.
Con la mejora del tiempo, las autoridades esperan un aumento de las travesías ilegales. Los centros de procesamiento de Dover se preparan ya para una nueva oleada de llegadas aprovechando los cielos despejados y el mar en calma.
Las mafias dedicadas al tráfico de personas mantienen además una intensa actividad en el norte de Francia y, cada vez más, en Bélgica. Las redes criminales continúan organizando salidas diarias desde playas próximas a Dunkerque y otros puntos de la costa europea con embarcaciones precarias destinadas a cruzar el canal.
La cifra de 200.000 inmigrantes ilegales llegados en apenas ocho años refleja el fracaso de las distintas estrategias aplicadas por Londres para contener una crisis migratoria que se ha convertido en uno de los principales focos de desgaste político en Reino Unido.