«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La medida ha generado un fuerte rechazo social

El Gobierno continúa alentando el «efecto llamada» y traslada a otro centenar de inmigrantes ilegales de Ceuta a la Península: «Esto es una invasión»

Inmigrantes ilegales. Europa Press

El Ejecutivo puso en marcha este lunes un nuevo traslado de más de 100 inmigrantes ilegales desde el saturado Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta hacia Algeciras (Cádiz), con el objetivo declarado de aliviar la presión en la instalación fronteriza. Sin embargo, esta medida —coordinada en el puerto por Cruz Roja— ha generado un fuerte rechazo social, que la interpretan como la continuación de una política que, lejos de frenar las entradas masivas, las incentiva mediante redistribuciones por toda la península.

El operativo transcurrió con cierta tensión. Durante más de media hora, personal de Cruz Roja intentó impedir las grabaciones en las instalaciones internas del Puerto Marítimo de Algeciras, hasta que finalmente desistieron y se procedió al desembarco y traslado de los inmigrantes, que ya han sido repartidos por diferentes puntos del territorio nacional. La escena, con voluntarios gestionando la recepción, contrastó con el evidente malestar de los testigos.

Los datos respaldan las críticas: en lo que va de año, más de 1.100 inmigrantes ilegales han accedido ilegalmente a Ceuta, una cifra siete veces superior a la del mismo período de 2025. Este repunte se atribuye al decreto de regularización masiva, que ha actuado como potente efecto llamada para las mafias y ha multiplicado los intentos de asalto a las vallas ceutíes. Los asaltos fronterizos son casi diarios, con agentes desbordados —incluso se ha registrado al menos un herido— y sin que se estén aplicando devoluciones efectivas a Marruecos.

En el puerto, varios ciudadanos expresaron sin ambages su frustración. «La culpa la tiene el Gobierno. Está incitando a la gente a que mueran ahogados», señaló un vecino que acudió a recoger a un familiar. Otra vecina de Algeciras cuestionó las prioridades del Ejecutivo y afirmó convencida que votaría a VOX en las próximas elecciones: «No hay dinero en España para arreglar muchas cosas, pero se está mandando fuera. Mandaron no sé cuántos millones para arreglar las vías férreas de Marruecos. No puedes enviar dinero al extranjero cuando hace falta aquí».

Otros ciudadanos, que prefirieron mantener el anonimato, confesaron a este medio su profunda molestia con la gestión del Gobierno y, especialmente, con el «efecto llamada» generado por el decreto de regularización. Para ellos, estas redistribuciones no resuelven el caos, sino que lo extienden y lo agravan, perpetuando un ciclo de llegadas masivas, saturación y traslados. Mientras el CETI sigue desbordado y las fronteras sur bajo presión constante, la operación en Algeciras deja claro que, sin un giro hacia el control efectivo y las devoluciones, la indignación ciudadana irá en aumento.

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