La Comunidad de Madrid, en manos de Isabel Díaz Ayuso (PP), ha destinado un total de 89.000 euros a un proyecto de cobertura sanitaria «con perspectiva feminista» en Malí. Según la denuncia realizada por VOX en la Asamblea de Madrid, estos fondos públicos procedentes de los impuestos de los madrileños se han adjudicado dentro de la convocatoria de subvenciones para cooperación al desarrollo. El proyecto en cuestión, gestionado por entidades como Medicus Mundi, se centra en la región de Kayes (zonas de Diéma y Yélimané) y busca avanzar hacia la «cobertura universal de salud desde una perspectiva feminista», con especial énfasis en salud sexual y reproductiva, nutrición y prevención de la violencia de género.
El Gobierno regional justifica estas ayudas como parte de su política de cooperación internacional. Sin embargo, la crítica de VOX y de numerosos ciudadanos es clara: se trata de un gasto superfluo e ideológico que poco tiene que ver con las necesidades reales de los madrileños. Mientras en la Comunidad de Madrid hay miles de familias esperando una vivienda digna, listas de espera en sanidad pública que se eternizan y problemas graves de seguridad en algunos barrios, el Ejecutivo de Ayuso prefiere enviar casi 90.000 euros a un país africano para implantar enfoques de género en su sistema sanitario.
Este no es un caso aislado. Forma parte de un patrón más amplio de subvenciones a proyectos en el extranjero que incluyen «empoderamiento» de mujeres rurales en El Salvador (100.000 euros), iniciativas de «resiliencia climática» para comunidades indígenas o programas de juventud en Marruecos. En total, la Comunidad de Madrid destina varios millones de euros al año a cooperación internacional, una competencia que muchos consideran ajena a las prioridades autonómicas y que debería corresponder al Gobierno central.
La portavoz de VOX en la Asamblea, Isabel Pérez Moñino, ha recordado en repetidas ocasiones estos desembolsos, calificándolos de «innecesarios» y de despilfarro del dinero de los contribuyentes madrileños. Mientras tanto, Ayuso ha defendido estas partidas argumentando que se trata de ayuda humanitaria, aunque en el caso concreto de Malí la descripción oficial del proyecto deja claro su marcado componente ideológico feminista.
En definitiva, los madrileños siguen pagando con sus impuestos proyectos que suenan más a agenda global de género que a necesidades urgentes en su propia región. Un gasto que, a ojos de muchos, carece de sentido cuando los problemas reales están aquí, en Madrid.