A menos de seis meses de que la Unión Europea cierre el grifo al gas natural licuado (GNL) ruso, las importaciones procedentes de Moscú viven un último auge. España ha vuelto a situarse entre los principales compradores europeos y, durante los cinco primeros meses de 2026, incrementó un 38% sus adquisiciones respecto al mismo periodo del año anterior.
Entre enero y junio llegaron a los puertos europeos 136 cargamentos de gas procedentes de Rusia, con un volumen total de 9,97 millones de toneladas, un 16% más que durante el primer semestre de 2025, según datos de la consultora Kpler.
La organización alemana Urgewald estima que estas operaciones supusieron un desembolso de 5.960 millones de euros para la Unión Europea durante los seis primeros meses del año, pese a la estrategia anunciada por Bruselas para acabar con la dependencia energética de Moscú.
España volvió a situarse como el tercer mayor comprador de gas ruso de la UE, sólo por detrás de Francia y Bélgica. Entre enero y junio recibió 34 cargamentos, equivalentes a 2,5 millones de toneladas y aproximadamente una cuarta parte de todo el volumen adquirido por los países comunitarios.
A partir de los cálculos realizados por Urgewald, las compras españolas habrían alcanzado un valor cercano a los 1.500 millones de euros.
Los metaneros con destino a España descargaron principalmente en Bilbao, que se convirtió en el cuarto puerto europeo con mayor actividad relacionada con el GNL ruso, con 17 cargamentos. Barcelona recibió otros cuatro y Sagunto, dos.
Los últimos datos oficiales disponibles de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), correspondientes a los cinco primeros meses del año, confirman la tendencia. España importó 31.699 GWh de gas ruso entre enero y mayo, un 38% más que durante el mismo periodo de 2025.
Francia encabezó las compras europeas durante el primer semestre, con 51 cargamentos y 3,74 millones de toneladas. Bélgica ocupó la segunda posición, con 37 cargamentos y 2,7 millones de toneladas.
Por detrás de España se situaron Países Bajos, con 12 cargamentos y 881.970 toneladas, y Portugal, que recibió dos cargamentos equivalentes a 147.170 toneladas.
Las compras aumentan antes de la entrada en vigor del veto
El repunte de las importaciones se produce cuando apenas restan unos meses para que entre en vigor el veto comunitario al GNL ruso. La UE aprobó a comienzos de 2026 un calendario para poner fin progresivamente a su dependencia energética de Moscú tras la invasión de Ucrania.
Desde este año no pueden firmarse nuevos contratos de suministro de gas ruso. El 1 de enero de 2027 deberán extinguirse los contratos vigentes de GNL, mientras que los contratos de suministro por gasoducto deberán finalizar antes del 30 de septiembre de ese mismo año. Bruselas pretende completar el proceso con la eliminación de las importaciones de petróleo ruso a finales de 2027.
La normativa contempla además importantes sanciones económicas para quienes incumplan las restricciones. Las empresas podrán enfrentarse a multas de al menos el 3,5% de su facturación mundial o 40 millones de euros, mientras que las sanciones para las personas físicas podrán alcanzar los 2,5 millones.
La guerra en Oriente Medio favorece los ingresos de Moscú
Los planes de Bruselas se han visto condicionados por la guerra en Oriente Medio y el aumento de los precios energéticos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció el mes pasado que el conflicto «ha aliviado en cierta medida la presión sobre Rusia» al favorecer los ingresos de Moscú.
Pese a ello, la Comisión Europea mantiene su hoja de ruta y prepara un nuevo paquete de sanciones para reforzar la presión sobre el Kremlin. Entre las medidas propuestas figura congelar hasta enero el mecanismo de ajuste del tope al precio del petróleo ruso para impedir que la volatilidad de los mercados reduzca la eficacia de las restricciones.
Bruselas también pretende endurecer las sanciones contra la denominada «flota en la sombra» utilizada por Rusia para sortear las limitaciones impuestas a sus exportaciones de crudo. La propuesta contempla incorporar otros 30 buques a la lista de sancionados e incluir, por primera vez, a los barcos que prestan servicios logísticos o de abastecimiento de combustible a esa flota.
La Comisión plantea además la posibilidad de sancionar infraestructuras críticas, entre ellas puertos, aeropuertos y refinerías, que comercien o procesen petróleo ruso, así como prohibir la venta de buques metaneros a Rusia para dificultar el desarrollo de su capacidad de exportación de GNL.
La alta representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, reconoció este lunes que todavía existen «cuestiones abiertas» entre los Estados miembros antes de aprobar el nuevo paquete de sanciones, que Bruselas confía en cerrar esta misma semana.