El Gobierno de Pedro Sánchez ha editado un libro de testimonios para presumir del proceso de nacionalización de descendientes de españoles en el exterior al amparo de la Ley de Memoria Democrática de 2022, una norma que permite obtener la nacionalidad española —y con ella el derecho a voto— a nietos y descendientes de emigrantes, según recoge OK Diario.
La publicación recoge casos que van mucho más allá del exilio provocado por la Guerra Civil. Entre los testimonios aparecen descendientes cubanos de familias gallegas que abandonaron España en torno a 1905, es decir, 31 años antes del inicio de la contienda. También figuran solicitudes sustentadas en documentos que se remontan incluso a 1898.
El libro, titulado III Premio Memoria de la Emigración Española, fue presentado el pasado 26 de mayo durante el V Pleno del VIII Mandato del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior —CGCEE—. El Ejecutivo lo define como un proyecto destinado a rescatar vivencias, cartas y fotografías de españoles que emigraron y transformaron su destino y sus lugares de origen.
La obra ha sido elaborada a partir de un concurso convocado por el Gobierno, de la mano de la UNED, a través de la Cátedra de Población, Vinculación y Desarrollo de su Centro de Zamora. El objetivo era premiar relatos autobiográficos y materiales audiovisuales para recuperar el testimonio de emigrantes españoles y sus descendientes.
Sin embargo, los casos incluidos en la publicación vuelven a poner el foco en el uso expansivo de la llamada ley de nietos. La norma, presentada bajo el paraguas de la memoria democrática y del reconocimiento al exilio político, está permitiendo nacionalizar a descendientes de españoles que emigraron mucho antes de la Guerra Civil y, por tanto, sin relación directa con el exilio causado por el conflicto.
Uno de los testimonios recogidos en el libro se titula Lejos de España. Relato de una nieta de emigrantes, escrito por Mayra Erena Vázquez Ortiz, descendiente de una familia gallega emigrada a Cuba.
La autora explica que en 2007 pudo obtener la ciudadanía española mediante la Ley de Memoria Histórica impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Y añade que, con la ley aprobada por Sánchez en 2022, también los bisnietos y tataranietos han podido acceder a la nacionalidad española.
«Hoy en día, los bisnietos y tataranietos, también por la ley 20 del 2022, han podido acceder a la ciudadanía española, lo que abre la posibilidad a sus descendientes de un retorno a España para conocer las raíces y honrar a quienes nos dieron la vida», señala la autora en el texto.
El relato cuenta la historia de sus abuelos, Albino y Rosalía, enviados a Cuba por sus respectivas familias gallegas. Ambos tenían alrededor de 17 años cuando cruzaron el Atlántico en busca de mejores oportunidades. Según la propia narración, se conocieron durante una travesía de 20 días hacia la isla.
Los dos habían nacido en torno a 1888, por lo que, si emigraron con unos 17 años, su salida de España se produjo alrededor de 1905. Faltaban todavía más de tres décadas para la Guerra Civil y 24 años para que se casaran, en 1912, en la Parroquia del Sagrado Corazón del Vedado, en La Habana.
Otro caso incluido en el libro lleva por título Serra o Francisco. Tras las huellas de tres siglos, firmado por Luis Eduardo Torres Jiménez. El autor relata que, en abril de 2024, él y su padre comenzaron a recopilar documentos para acogerse a la Ley de Memoria Democrática tras consultar con el Consulado General de España en Bogotá.
El relato se centra en el bisabuelo del autor, Juan Torres Francisco, que llegó junto a su hermano José a Puerto Colombia el 31 de julio de 1928, procedente de Santiago de Cuba y con pasaportes expedidos por el consulado español en la isla.
Al no resultar suficientes esos documentos para el trámite, la familia tuvo que retroceder hasta la generación anterior. Finalmente, localizaron el certificado de matrimonio de los padres del bisabuelo, es decir, los tatarabuelos del solicitante, en la Oficina Colaboradora del Registro Civil de Santa Eulalia del Río, en Ibiza.
Ese certificado está fechado en 1898, en pleno siglo XIX, y fue aportado al expediente como una de las pruebas principales para optar a la nacionalidad española por la vía de la Ley de Memoria Democrática.
«Cada documento se concatenaba con el siguiente, conformando una secuencia coherente de tiempo, modo y lugar que jamás hubiéramos imaginado descubrir», explica el autor, que señala que los expedientes quedaron finalmente remitidos al consulado a la espera de resolución oficial.
Estos casos evidencian que la norma no se limita a reparar situaciones vinculadas al exilio político de la Guerra Civil. En la práctica, está permitiendo abrir la nacionalidad española a ramas familiares de emigrantes económicos que salieron del país décadas antes del conflicto.