«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El presidente de la CHJ destapa la falta de decisiones durante la riada

El Gobierno reconoce ahora que envió la alerta sobre el Barranco del Poyo cuando ya había muertos

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Miguel Polo, llega a declarar como testigo en el juzgado de Catarroja

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo, ha relatado ante la juez que investiga la gestión de la riada del 29 de octubre un panorama de desconexiones, indecisión y retrasos en la comunicación pública durante las horas críticas. Ha reconocido por primera vez que la Confederación no informó de lo que ocurría en el Barranco del Poyo hasta casi las 19:00, cuando los ayuntamientos ya habían alertado por su cuenta a los vecinos, decenas de colegios y empresas habían cerrado y ya había víctimas mortales.

Según su testimonio, el CECOPI arrancó para abordar las inundaciones en Utiel, pero se interrumpió cuando la CHJ advirtió de una punta de caudal alta en la presa de Forata y la previsión de tener que declarar un escenario de emergencia. A partir de ahí, hubo media hora de reflexión y desconexiones de la sala autonómica, mientras la CHJ seguía monitorizando el empeoramiento general.

Polo ha insistido en que «nunca» dijo que la presa «se fuera a romper», aunque admitió incertidumbre en la coronación por tratarse de una estructura de hormigón, recordando la referencia de la presa de María Cristina. El equipo de Explotación ya manejaba el hidrograma de rotura y el listado de municipios en riesgo —Real y Montroi, principalmente—, mientras en el CECOPI «se debatía si evacuar o no». En la primera conexión sólo se veía al número 2 de Emergencias, Jorge Suárez, y a otra persona; en la segunda apareció la consejera, que «nada más conectarse dijo que no se va a evacuar».

Mientras el órgano autonómico deliberaba, el comité técnico de la CHJ revisaba presas como Bellús, Tous, Contreras, Benagéber-Loriguilla, Regajo y Arenós y mantenía contacto con los jefes de explotación. Polo pidió reiteradamente activar cuanto antes avisos a la población: «envíen un mensaje diciendo que se suban a los pisos altos». No fue hasta las 18:43 cuando el jefe del SAIH emitió un aviso de caudal en el Barranco del Poyo. Entre las 18:45 y las 18:50 ese aviso se elevó internamente, pero pasada ya las 19:00 comprobaron indignados que «no se había enviado todavía ningún mensaje».

En esa misma conexión, la consejera leyó un borrador de texto para una alerta y, con el micrófono cerrado, manifestó su desacuerdo aunque aceptaba «que se mandara algo ya». El SAIH propuso ampliar la comunicación a la Hoya de Buñol, Ribera Alta, Ribera Baja y Horta Sud. La reunión terminó sobre las 19:30, momento en que Polo telefoneó al secretario de Estado para trasladarle que «no se estaba haciendo nada» en el CECOPI.

El presidente de la CHJ relató también conversaciones con alcaldes. A la regidora de Carlet le mostró mediante mapas oficiales que el río desbordaría por la margen izquierda, afectando al polideportivo pero no al casco urbano. «Al día siguiente me confirmó que así fue». A los alcaldes de Albalat de la Ribera y Fortaleny les indicó que el Júcar desbordaría hacia la Albufera, y «esa misma noche me confirmaron que el Júcar había desbordado por donde dije».

Respecto al vídeo filtrado la semana pasada, Polo declaró: «me da igual; lo que me sorprende es la parsimonia con la que se estaba tratando todo. Nosotros no estábamos tan tranquilos. No entendía por qué no se tomaban decisiones».

Finalmente, el mensaje masivo de alerta ES-Alert llegó a los teléfonos a las 20:12, cuando la CHJ ya había elevado avisos técnicos, declarado escenarios en Forata y reclamado en repetidas ocasiones que se avisara a la población para refugiarse en alturas. Esa secuencia, según Polo, evidencia que el Gobierno autonómico no elevó la alerta a tiempo en la fase más crítica, cuando los datos ya justificaban una comunicación inmediata.

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