Nuevo frente en la estrategia marroquí contra España. Rabat ha situado el Monte Tropic en el centro de sus aspiraciones marítimas, un gigantesco volcán submarino ubicado al suroeste de Canarias y cuyos fondos albergan importantes concentraciones de minerales estratégicos. Marruecos proyecta sus pretensiones marítimas desde la costa del Sáhara Occidental, territorio cuya soberanía marroquí no está reconocida por Naciones Unidas.
El interés por este enclave no es menor. El Tropic se encuentra a unos 500 kilómetros de El Hierro, se eleva más de 3.000 metros sobre el lecho oceánico y su cima permanece aproximadamente a 1.000 metros bajo el nivel del mar. Las investigaciones realizadas en la zona apuntan a la presencia de cobalto, níquel, vanadio y tierras raras, pero su principal tesoro es el telurio: las estimaciones del Centro Nacional de Oceanografía británico situaron sus reservas potenciales en torno a 2.670 toneladas.
España lleva años tratando de respaldar jurídicamente sus derechos sobre esos fondos. En 2014 presentó ante Naciones Unidas una petición para extender la plataforma continental canaria más allá de las 200 millas náuticas, argumentando la continuidad geológica de la cordillera submarina de la que forma parte el Tropic. El monte queda actualmente fuera de la Zona Económica Exclusiva española, por lo que la cuestión afecta a los derechos sobre el lecho y el subsuelo, no a una ampliación automática de la soberanía española sobre las aguas situadas encima.
El problema se complica por las reivindicaciones de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Rabat utiliza la costa saharaui para proyectar sus espacios marítimos hacia el Atlántico, lo que genera áreas de solapamiento con la ampliación planteada por España. En 2020, Marruecos modificó unilateralmente su legislación marítima y amplió sus delimitaciones frente al Sáhara, incluyendo espacios que coinciden parcialmente con los reclamados por España ante Naciones Unidas.
El consultor en seguridad Samuel Morales sostiene que esta disputa forma parte de un escenario más amplio en el que Rabat emplea diferentes instrumentos «por debajo del umbral del conflicto» para condicionar la posición española. En diciembre de 2025, el ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, reclamó públicamente encontrar «soluciones imaginativas» para cuestiones pendientes entre ambos países, entre ellas precisamente la delimitación marítima al suroeste de Canarias y al oeste del Sáhara Occidental.
La disputa adquiere así una dimensión económica y estratégica considerable. El telurio tiene aplicaciones en sectores tecnológicos y energéticos, mientras que las costras minerales del Tropic presentan también concentraciones relevantes de otros metales. De momento, sin embargo, Marruecos no controla el Monte Tropic y España tampoco tiene reconocidos derechos exclusivos sobre él: la pretensión española de ampliación de la plataforma continental continúa pendiente y la delimitación definitiva está condicionada por el Derecho del Mar y las reclamaciones superpuestas existentes en la región.