El hombre que accedió de madrugada al Hospital Can Misses de Ibiza y abusó sexualmente de una paciente en estado muy delicado es de origen colombiano y vivía en un asentamiento ilegal como okupa.
Los hechos se remontan a la madrugada del domingo al lunes, cuando el individuo logró entrar sin aparente control en el centro hospitalario y moverse por sus instalaciones hasta alcanzar la habitación de una mujer de 69 años, enferma de cáncer en fase avanzada y bajo cuidados paliativos. Según fuentes próximas al caso, el sospechoso habría realizado tocamientos a la víctima mientras esta descansaba en su cama, aprovechando su situación de extrema vulnerabilidad.
El episodio se tornó aún más angustioso cuando la mujer, consciente de lo que estaba ocurriendo, intentó activar el botón de asistencia para pedir ayuda. En ese momento, el agresor presuntamente la amenazó de muerte si lo hacía. A pesar del miedo, la paciente consiguió finalmente dar la alerta, lo que provocó la huida inmediata del individuo por los pasillos del hospital.
Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte del recorrido del sospechoso dentro del edificio, lo que facilitó su posterior identificación. La víctima, dadas sus condiciones de salud, formalizó la denuncia mediante videollamada, lo que activó un procedimiento urgente por parte de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM).
Paralelamente, el caso ha puesto el foco en las medidas de seguridad del propio hospital. Familiares y trabajadores denuncian que varias puertas de acceso permanecen abiertas durante la noche, lo que permitiría la entrada sin control de personas ajenas al centro. Este posible fallo en los protocolos ha abierto la puerta a acciones legales contra la administración sanitaria.
En este contexto, han cobrado relevancia informaciones sobre un asentamiento irregular situado en las inmediaciones del hospital, donde residirían varias personas en caravanas dentro de una finca ocupada. Según distintas fuentes, el detenido podría tener relación con este enclave, lo que ha incrementado la preocupación vecinal por la seguridad en la zona.
Además, en los últimos meses se habrían producido otros incidentes en Ibiza vinculados a este entorno, incluyendo intentos de intrusión en viviendas habitadas. En uno de esos episodios, un marroquí accedió ensangrentado a una casa familiar mientras un bebé dormía en el interior, siendo expulsado por el propio padre en medio de una situación de gran tensión.