El líder del Frente Polisario, Brahim Gali, insinuó en una entrevista concedida a Telesur en marzo de 2023 que detrás del giro de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental y de las cesiones posteriores a Marruecos podría haber información sensible extraída del teléfono del presidente mediante el programa espía Pegasus, y en algunos fragmentos del mismo material relacionó esa posibilidad con los atentados del 11 de marzo de 2004.
En el programa Es Noticia de la cadena venezolana, Gali —presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y secretario general del Frente Polisario— se preguntó abiertamente por el cambio abrupto de la posición histórica de España. Según el resumen que el propio canal superpuso en pantalla, «la postura de Sánchez podría estar relacionada a descubrimientos de Marruecos a través de Pegasus sobre España». En recortes que circularon después, el dirigente saharaui añadió que «probablemente tendrá relación con los atentados del 2004, algo tiene que ver con eso».
El contexto de aquellas declaraciones era el siguiente: en abril de 2021 España acogió de forma discreta a Gali en un hospital de Logroño para tratarle de una neumonía por covid. Marruecos interpretó el gesto como una ofensa y desencadenó una crisis diplomática y migratoria, con la entrada masiva de personas en Ceuta. En mayo y junio de ese mismo año los teléfonos de Sánchez y de varios ministros fueron infectados con Pegasus. El Gobierno no hizo público el espionaje hasta un año después. En marzo de 2022, Sánchez reconoció en una carta al rey Mohamed VI que el plan de autonomía marroquí era «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto del Sáhara, un viraje que rompía con décadas de política española.
Gali no aportó pruebas de que Pegasus hubiera extraído concretamente material sobre el 11-M. Presentó la idea como una hipótesis para explicar lo que considera un chantaje o una presión efectiva de Rabat. Marruecos ha negado ser el autor del espionaje, aunque fuentes de inteligencia españolas y varias investigaciones periodísticas posteriores han señalado de forma reiterada a los servicios marroquíes. La investigación judicial en España no ha determinado de manera oficial qué información concreta se sustrajo del dispositivo del presidente.
Las palabras de Gali, pronunciadas en un medio afín a su causa, reabren un debate que combina tres elementos todavía no resueltos del todo: el alcance real del caso Pegasus, las razones del cambio de política sobre el Sáhara y las sospechas que persisten, dos décadas después, en torno a los atentados de Madrid. El dirigente polisario las formuló como insinuación, no como afirmación demostrada.