El Gobierno de Pedro Sánchez ha sufrido este lunes otro revés en el plano europeo. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se ha retirado de la carrera para presidir el Eurogrupo al constatar que no contaba con los apoyos suficientes para salir elegido. Ni siquiera ha llegado a votación, a diferencia de los intentos fallidos de sus predecesores, Nadia Calviño en 2020 y Luis de Guindos en 2015.
La retirada se ha producido antes de la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona, donde debía celebrarse la elección. En una maniobra preventiva, el Ministerio de Economía anunció la decisión para evitar la humillación de una derrota por amplia mayoría. El candidato irlandés, Paschal Donohoe, actual presidente, parte como claro favorito y se medirá únicamente contra el lituano Rimantas Šadžius.
La candidatura española fue interpretada por algunos analistas como un intento de mostrar descontento con la gestión del Eurogrupo y ganar visibilidad entre las potencias económicas de la UE. Sin embargo, la falta de apoyos y el aislamiento diplomático del Gobierno español han dejado a Cuerpo fuera de juego incluso antes de empezar la partida.
A pesar de que los cinco grandes (Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y España) habían expresado su voluntad de reformar el funcionamiento de este órgano, Madrid no ha sido capaz de articular una candidatura mínimamente sólida ni dentro ni fuera del bloque. El intento ha terminado en papel mojado y deja en evidencia, una vez más, la debilidad creciente del Ejecutivo español en el tablero europeo.
La elección del presidente del Eurogrupo, más allá de su valor simbólico, tiene implicaciones estratégicas en la configuración del poder económico dentro de la UE. Países como Irlanda o Luxemburgo —beneficiados por un sistema que iguala el voto de Malta con el de Alemania— han logrado conservar posiciones clave que favorecen sus intereses fiscales y financieros.
Mientras el Gobierno insiste en hablar de liderazgo internacional, los hechos desmienten la retórica. En menos de una década, tres ministros socialistas han fracasado en su intento de liderar un organismo clave de la UE.