El ministro de Transportes, Óscar Puente, junto con los presidentes de Renfe, ADIF y Aena, han dado plantón desde finales de 2023 a 107 peticiones de comparecencia en la Comisión de Transportes del Congreso. Todo ello en medio de un caos creciente en el sector ferroviario por los fallos constantes de trenes e infraestructuras, el malestar en el sector aéreo y los escándalos de corrupción que salpican a organismos dependientes del ministerio.
Un documento oficial del Congreso al que ha tenido acceso The Objective, actualizado el 16 de septiembre, refleja con claridad la falta de transparencia de Transportes en la Cámara Baja. El listado muestra 66 preguntas sin responder, 48 comparecencias de autoridades sin atender, 59 comparecencias del Gobierno —incluido el propio Puente— sin asistir, 209 proposiciones de ley sin resolver y cinco proyectos de ley pendientes.
Entre las solicitudes de comparecencia destacan las de PP, VOX, Sumar, Grupo Republicano y Mixto, con asuntos que van desde las averías en líneas de Alta Velocidad hasta las medidas urgentes para mejorar los retrasos y deficiencias del servicio ferroviario, pasando por las denuncias sobre «cobro de comisiones ilegales en la adjudicación de contratos».
La red ferroviaria de ADIF atraviesa un momento crítico: la red convencional presenta limitaciones de velocidad de hasta 20 km/h por el deterioro de la vía, mientras continúan los escándalos. El último, el cese de Juan Pablo Villanueva, directivo salpicado por amaños. La Comisión pidió la comparecencia urgente del presidente de ADIF, Luis Pedro Marco de la Peña, pero no se espera que dé explicaciones.
Renfe acumula quejas por las incidencias en media distancia y el empeoramiento de la puntualidad en Alta Velocidad. Además, Puente agitó el sector cargando contra la francesa Ouigo, prometiendo un informe por competencia desleal que llevaría a Bruselas, del que nunca más se supo.
La gestión de Aena, controlada en un 51% por el Estado, ha provocado una subida del 6,5% en las tasas aeroportuarias. Una estrategia para beneficiar a los grandes aeropuertos frente a los pequeños que ha llevado a Ryanair a recortar un millón de plazas y abandonar rutas históricas, como la que conectaba Barcelona y Valladolid.
En febrero, Puente utilizó la Comisión de Transportes para cargar contra la aerolínea irlandesa, acusándola de querer “darle una patada en sus partes” por su enfrentamiento con Aena. Un espectáculo impropio de un ministro en sede parlamentaria.
A principios de septiembre, Puente volvió a la Comisión de Transportes, esta vez a petición propia, para “hacer balance de la campaña de verano” y hablar del sistema ferroviario. Con tiempo limitado para la oposición, el ministro defendió su transparencia afirmando que “comparecía una vez más”. Una afirmación difícil de sostener frente a más de un centenar de peticiones de comparecencia aún pendientes.