«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
existieron reuniones, hubo mensajes y relación de confianza con los implicados

El ministro Torres, pillado entre mentiras: la UCO revela sus contactos con los implicados en la trama Koldo

El ministro Ángel Víctor Torres.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, lleva un año repitiendo la misma frase en sede parlamentaria: «No me consta». Lo dijo en enero, lo repitió en marzo y volvió a insistirlo en noviembre, cada vez que los senadores le preguntaron por sus vínculos con Víctor de Aldama, el comisionista de la trama Koldo, y con Koldo García, exasesor del exministro de Transportes José Luis Ábalos. Sin embargo, el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha dejado en evidencia al ministro socialista: sí existieron reuniones, sí hubo mensajes, y sí mantuvo una relación de confianza con los implicados.

Torres fue citado hasta tres veces en el Senado y una más en el Parlamento de Canarias para explicar su papel en las adjudicaciones públicas bajo sospecha durante su etapa al frente del Gobierno autonómico. En todas sus comparecencias insistió en no haber tenido “ningún tipo de relación” con De Aldama ni con la trama. La UCO, sin embargo, documenta lo contrario.

En su primera declaración, el 28 de noviembre de 2024, Torres aseguró bajo juramento que jamás había tenido contacto con el empresario que la Audiencia Nacional señala como uno de los beneficiarios de la red de mordidas. Lo hacía solo una semana después de que De Aldama lo señalara directamente como uno de los políticos que aceptó sobornos. “Si hubiera una relación personal, sería fácil demostrar reuniones o llamadas”, llegó a afirmar.

La Guardia Civil lo hizo. En la página 91 del informe, los investigadores confirman una reunión celebrada el 15 de julio de 2020 en Madrid, en la que habrían participado Torres, De Aldama y el propio Koldo para hablar de pagos a la empresa Soluciones de Gestión, epicentro de la trama, detalla Abc. Aquella cita fue el preludio de una cena posterior entre Torres y Ábalos.

Pese a ello, el 21 de enero de 2025, el ministro volvió a parapetarse tras su ya habitual “no me consta” al ser preguntado por esa reunión. Alegó que su única relación con Koldo era que este “era un asesor de Transportes”. En esa ocasión también negó haber intercambiado mensajes con De Aldama. Pero la UCO ha encontrado decenas de comunicaciones que desmienten esa versión. Mensajes de tono cercano y hasta grosero, como el que Koldo le envió a Torres en noviembre de 2020: “Por favor puedes intentar que acepte esto […] por dios si lo consigues me dejo violar por ti. Posdata lo último no (sic.)”. Un intercambio impropio de la relación formal que el ministro pretende hacer creer.

El 6 de marzo de 2026, durante su tercera visita al Senado, Torres se escudó de nuevo en el desconocimiento. Negó haber respondido al mensaje que De Aldama le envió presentándose como “Víctor de Air Europa, estuvimos un momento por la tarde”, pese a que la Guardia Civil acredita que ese encuentro se produjo. “De tener una relación estrecha, habría muchos mensajes y no hay más que ese”, insistió. La documentación policial demuestra lo contrario.

Tampoco dijo la verdad ante el Parlamento canario el 23 de junio de 2025, cuando negó conocer a Ana María Pérez, directora de Recursos Económicos del Servicio Canario de Salud. “Ninguna relación, la vi sólo en un acto”, afirmó. Sin embargo, los mensajes recogidos por la UCO en la página 90 del informe prueban que Torres mencionó a “Ana” para agilizar la contratación de Soluciones de Gestión, después de que ella pusiera trabas al proceso.

A pesar de que el ministro sostiene que el informe de la Guardia Civil “no habla de pisos ni prostitutas”, el documento sí confirma sus vínculos personales y políticos con los protagonistas del caso. Lo que Torres niega una y otra vez —reuniones, mensajes, gestiones— ha quedado plasmado con fechas, nombres y pruebas.

El “no me consta” con el que el ministro intentó blindarse se ha convertido en el símbolo de su contradicción. Cada una de sus evasivas ha sido rebatida por los informes policiales, que detallan cómo el actual titular de Política Territorial sí tuvo relación directa con los cabecillas de la red que operó bajo el paraguas del Ministerio de Transportes durante el Gobierno de Sánchez.

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