La baliza luminosa V16, impuesta de forma obligatoria por la Dirección General de Tráfico desde el pasado 1 de enero, se ha convertido en el último objeto codiciado por la delincuencia común. Lo que el Ejecutivo presentó como un avance en seguridad vial ha terminado generando un efecto colateral evidente: un aumento notable de los robos en el interior de los vehículos y la aparición de un mercado negro que se alimenta de la alta demanda de estos dispositivos.
La Policía Nacional ha detectado durante las últimas semanas un repunte significativo en la sustracción de balizas V16, especialmente en coches estacionados en garajes comunitarios. Las fuentes policiales descartan la actuación de bandas organizadas. Se trata, más bien, de delincuentes habituales del robo con fuerza que han incorporado este nuevo objeto a su botín habitual.
«Los robos en vehículos son recurrentes porque resulta complicado sorprender a los autores o atribuirles después el delito, y además las penas son mínimas. Los ladrones se llevan todo aquello que tiene salida rápida: bolsos, carteras, joyas… Ahora también las balizas. Están en casi todos los coches, no están personalizadas y se revenden con facilidad en el mercado ilegal», explican desde el entorno policial.
Según fuentes policiales, la facilidad para colocar estas balizas en el mercado ilegal, a precios muy inferiores a los oficiales, actúa como un potente incentivo. «Todo el mundo busca la mejor oferta, y ahí es donde entra el delito», resumen.
La polémica en torno a la V16 no se limita a los robos. La pasada semana, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció una supuesta prórroga para sancionar a quienes no lleven la baliza en el vehículo. Un anuncio que ha generado un vacío legal y un profundo malestar en la Guardia Civil, especialmente entre los agentes de Tráfico.
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denuncian que no existe ninguna instrucción oficial que respalde ese “periodo de gracia”. «No hay comunicación ni normativa. Lo único que tenemos es el Boletín Oficial del Estado, que establece que no señalizar un accidente constituye una infracción y que el elemento obligatorio es la baliza V16 tras la derogación de los triángulos», explica a The Objective Juan Diego Madrazo, portavoz de la asociación, que agrupa a unos 6.000 agentes de Tráfico.