Marruecos consolida su posición como primer origen de las importaciones españolas de frutas y hortalizas por valor, después de un primer semestre marcado por incrementos de doble dígito. Entre enero y junio, el comercio agrícola entre ambos países alcanzó los 899,5 millones de euros, lo que supone un 33% más que en el mismo periodo de 2024. Con estas cifras, Rabat refuerza su papel como principal socio exterior de España en este sector, al menos en términos de facturación, aunque en volumen Francia sigue encabezando la lista.
El análisis del primer cuatrimestre refleja ya la tendencia ascendente: 672 millones de euros de valor importado y 254.385 toneladas en volumen, un 26% más en solo un año, según los datos de DataComex difundidos por la patronal FEPEX. Estos números confirman la fuerte dependencia del mercado español respecto al producto marroquí, algo que inquieta a agricultores y exportadores nacionales.
El tomate simboliza la batalla más dura en este escenario. En apenas una década, España ha multiplicado por casi cuatro las compras de tomate marroquí, pasando de 18.045 toneladas en 2014 a 66.624 en 2024. En paralelo, las ventas españolas de este producto a la Unión Europea han caído un 25%. El sector alerta de que esta dinámica está desplazando el producto nacional de los estantes y deteriorando los márgenes de los agricultores.
Las organizaciones profesionales han llevado el asunto a Bruselas. La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha recibido solicitudes de la eurodiputada Mireia Borrás (VOX), que reclama a la Comisión Europea un mayor control del sistema de precios de entrada, una revisión profunda del acuerdo agrícola con Marruecos y, sobre todo, la aplicación estricta de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) relativa al Sáhara Occidental.
La dimensión jurídica es especialmente delicada. El fallo del TJUE de 4 de octubre de 2024 anuló tanto los acuerdos de pesca como los agrícolas entre Bruselas y Rabat, por no contar con el consentimiento del pueblo saharaui. Aunque posteriormente, en enero de 2025, el Tribunal matizó su decisión otorgando un periodo de adaptación en materia agrícola, la jurisprudencia deja claro que los productos procedentes del Sáhara Occidental deben quedar fuera de los beneficios arancelarios y ser correctamente identificados en el etiquetado de origen.
Productores españoles insisten en que la falta de controles rigurosos en frontera, sobre todo en el caso del tomate, facilita posibles elusiones del sistema de precios de entrada. Desde FEPEX y otras asociaciones se urge a Bruselas a tomar medidas antes de que la competencia desleal comprometa aún más la rentabilidad de las explotaciones nacionales.
En este contexto, Marruecos emerge no sólo como un proveedor creciente, sino como un competidor directo de los productores españoles en su propio mercado. La batalla por el cumplimiento de las normas comerciales europeas se perfila como decisiva para el futuro inmediato del sector hortofrutícola en España.