«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el 68% de las bananas extranjeras contiene pesticidas prohibidos

El plátano de Canarias paga el precio del acuerdo con Mercosur: se enfrenta a competencia desleal con pesticidas prohibidos en la UE

Úrsula Von der Leyen. Europa Press

El acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur vuelve a colocar a Canarias en la primera línea del sacrificio económico. Mientras Bruselas firma pactos en nombre del libre comercio, el plátano de Canarias, uno de los pilares históricos, sociales y económicos del archipiélago, queda expuesto a una competencia desleal que amenaza su supervivencia.

Las protestas del campo español encuentran en Canarias su ejemplo más claro. Agricultores y ganaderos no reclaman proteccionismo, sino igualdad de normas. Exigen las llamadas «cláusulas espejo»: que los productos importados cumplan las mismas exigencias sanitarias y fitosanitarias que se imponen a los productores europeos. En el caso del plátano, esa igualdad no existe.

Según recoge El Mundo, un informe elaborado por Tentamus LAB, uno de los laboratorios de mayor prestigio del sector agroalimentario, confirma lo que el sector canario lleva años denunciando. El estudio analizó 42 muestras de bananas importadas procedentes de Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Camerún y Ghana, comparándolas con muestras de plátano de Canarias adquiridas en supermercados de la península entre septiembre y diciembre de 2025.

El resultado es contundente: el 68% de las bananas extranjeras contiene pesticidas prohibidos en la Unión Europea; el 80% presenta sustancias no autorizadas para su uso en el cultivo del plátano en España; se detectaron hasta 139 residuos distintos de pesticidas, con una media de 3,4 residuos por muestra.

Sustancias como fenpropimorfo, fenpropidina, bifentrina o pipiropro, prohibidas en Europa, pueden usarse libremente en terceros países, pero no en Canarias. «Es una incoherencia absoluta», denuncian desde el sector.

Frente a esta situación, el plátano de Canarias ofrece un contraste total. El mismo informe señala que el 100% de las muestras canarias cumple la normativa europea, con una presencia mínima de residuos (0,8 por muestra de media), todos autorizados en la UE y en España.

Aun así, las bananas importadas entran sin trabas, se venden a precios sensiblemente inferiores y ganan cuota de mercado. En el último año, el consumo de banana ha superado al del plátano en los hogares españoles (53% frente a 47%), una tendencia que golpea directamente al archipiélago.

«No hablamos de alarmismo sanitario», explica Sergio Casares, gerente de Asprocan, la entidad que representa al 100% de los productores canarios. «Hablamos de transparencia y de derecho del consumidor a saber qué está comprando», complementan.

El plátano no es un cultivo más en Canarias. Cada día, más de un millón de kilos salen por vía marítima hacia la península. El sector genera 186 millones de euros anuales, emplea de forma directa a unas 9.000 personas y a otras 3.500 indirectamente, y mantiene viva una actividad ligada al territorio desde hace casi cinco siglos.

Más del 85% de los hogares españoles consume plátano de Canarias. Sin embargo, su carácter perecedero y los altos costes logísticos hacen imposible competir en igualdad de condiciones con bananas producidas en terceros países bajo normas mucho más laxas.

«El plátano llega al supermercado en cuatro días; la banana tarda más de 20», explica José Lorenzo, productor en Gran Canaria. «Por eso la banana se corta verde, lejos de su punto óptimo. El sabor no es el mismo, pero el precio manda», culminan.

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