La Comisión Europea ha reconocido de facto que no controla con precisión las importaciones de tomate procedentes de Marruecos y del Sáhara Occidental, cuyos envíos han desaparecido de las estadísticas oficiales pese a que siguen llegando con normalidad a los mercados europeos. Así lo ha denunciado la COAG, que alerta de una situación «inaceptable» y sin precedentes.
Según informa Ok Diario, durante la actual campaña las cifras han dejado de actualizarse en la web de la Dirección General de Agricultura de Bruselas, que se limita a señalar que los volúmenes importados estarían muy por debajo de lo habitual. Sin embargo, la realidad del mercado contradice frontalmente esos datos: si las importaciones hubieran caído como reflejan las estadísticas, los precios se habrían disparado, algo que no ha ocurrido debido a la fuerte presencia del tomate marroquí en la UE.
El propio comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, ha reconocido ante COAG la existencia de graves problemas de transparencia, responsabilizando a las aduanas de algunos Estados miembros. El reconocimiento se produjo en una reunión celebrada el pasado 23 de enero con la Coordinadora Europea Vía Campesina, en la que participaron representantes españoles.
«Hay un problema serio en la transparencia de los envíos a la UE de estas producciones», admitió Hansen, dando la razón a COAG. La anomalía es tal que la propia web oficial de la Comisión Europea evidencia el vacío estadístico.
COAG ha reclamado explicaciones tanto a las aduanas españolas como a la Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera (DG TAXUD), exigiendo información clara y actualizada. «Queremos explicaciones precisas sobre este hecho inas», afirmó Andrés Góngora, responsable estatal de Frutas y Hortalizas de COAG, quien apunta a cambios normativos diseñados para acomodar las exigencias marroquíes sobre el Sáhara Occidental como origen del problema.
El pasado 27 de noviembre, el Parlamento Europeo avaló una modificación sin precedentes de las normas de comercialización: los productos del Sáhara Occidental ya no están obligados a indicar el país de origen, sino sólo la región, y los certificados de conformidad pueden ser emitidos por las autoridades marroquíes. Para el sector agrario, se trata de una cesión de competencias inadmisible que agrava la opacidad.
Mientras Bruselas pierde el control de las importaciones, la UE avanza en la liberalización comercial con Marruecos. El pasado 29 de enero se reunió en Bruselas el Consejo de Asociación UE-Marruecos para profundizar un acuerdo vigente desde 1996. Para COAG, insistir en esta senda es una tomadura de pelo.
«Beneficia a las grandes empresas a ambos lados del Estrecho y destruye el modelo productivo social y profesional», denunció Góngora. «No son capaces de informar verazmente sobre lo que entra en Europa y, aun así, juegan con el futuro de miles de explotaciones».