La obra teatral Els Pastorets, conocida en castellano como Los pastorcillos, constituye una de las tradiciones culturales más arraigadas de Cataluña. Sus orígenes se remontan al siglo XV y su estructura combina el relato evangélico del nacimiento de Cristo con la lucha entre ángeles y demonios y escenas costumbristas protagonizadas por pastores. A lo largo de décadas, esta representación popular ha sobrevivido gracias al impulso de grupos de teatro amateur y al respaldo de parroquias, ateneos y entidades culturales de todo el territorio.
Las cifras avalan su vigencia. El año pasado, la Coordinadora de Pastorets de Cataluña contabilizó 265 funciones, con una asistencia aproximada de 63.000 espectadores. Para esta Navidad se esperan números similares. Sin embargo, junto a las representaciones que preservan el espíritu original de la obra, ha surgido una propuesta que no busca actualizar la tradición, sino caricaturizarla y desacralizarla, según cuenta El Debate.
Se trata de Els Pastorrats, una obra de la compañía amateur Esbart Teatral de Castellar del Vallès, que se representa en el Ateneo de esta localidad del área metropolitana de Barcelona. La pieza se promociona como «alocada e irreverente», además de «ofensiva y provocadora», y se presenta como una reimaginación de «lo que ocurrió en Belén el día de san José del año 13».
Según la sinopsis oficial, la obra muestra a un san José con «crisis de identidad», a una Virgen María que «se reivindica como mujer abusada» —argumento que la compañía justifica aludiendo a una supuesta fecundación «sin consentimiento», obviando cualquier lectura elemental del texto bíblico— y a un Jesucristo trans, que «nació con cuerpo de chico, pero se identifica como chica». El relato se completa con una profesora que puede ver el futuro, un ángel «que añora a Satanás», un demonio-mascota y un personaje contemporáneo procedente de una discoteca del Vallès.
El director y guionista de la obra invita al público a «reír, escandalizarse un poco y celebrar la magia y la libertad del teatro«, según declaraciones recogidas por Diari de Sabadell. La organización advierte de que el espectáculo no resulta apto para menores de 12 años porque «puede herir sensibilidades».
Las críticas no han tardado en llegar. Desde la sección joven de la Corriente Social Cristiana se ha denunciado públicamente la representación. «Unos autóctonos blasfeman de la religión que ha forjado el país, y els catalanets i les catalanetes ríen la gracieta o no se inmutan», lamentan en redes sociales.
La polémica adquiere una dimensión adicional por el espacio en el que se representa la obra. El Ateneo de Castellar del Vallès es un equipamiento de titularidad municipal desde 1980, cuya gestión se reparte entre la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento —dirigido por la alcaldesa socialista Yolanda Rivera—, la propia compañía teatral y la entidad La Xarxa. En años anteriores, incluido el pasado, este mismo escenario había acogido versiones tradicionales de Els Pastorets sin controversia alguna.