Las listas de espera quirúrgica del Sistema Nacional de Salud han alcanzado su peor registro desde que existen datos comparables tras casi ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez. A cierre de 2025, 853.509 pacientes aguardaban una intervención no urgente, 269.491 más que en junio de 2018, cuando el actual presidente llegó a La Moncloa tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. El incremento supera el 46%, según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad.
La evolución confirma un deterioro sostenido del sistema. Apenas seis meses después del cambio de Gobierno, en diciembre de 2018, la cifra ya había subido hasta 668.288 pacientes. Tras el impacto de la pandemia en 2020, que paralizó buena parte de la actividad programada, el sistema no ha logrado recuperar los niveles previos. Desde 2022, la tendencia ha sido claramente ascendente.
En junio de ese año había 742.518 personas en lista de espera. Seis meses después, 793.521. En junio de 2023 se superaron los 800.000 pacientes y en diciembre se alcanzó un récord de 849.535. Lejos de corregirse, la cifra ha seguido en máximos hasta cerrar 2025 con el peor dato de la serie histórica.
El problema no se limita al volumen. También empeoran los tiempos de espera. En junio de 2018, la demora media para una operación era de 93 días. Hoy asciende a 121 días, casi un mes más. Aunque el pico se registró en plena pandemia, con 170 días de media en junio de 2020, el sistema no ha vuelto a los niveles previos.
Otro indicador clave refleja el mismo deterioro. El porcentaje de pacientes que esperan más de seis meses para una intervención ha pasado del 12,2% en 2018 al 21,6% actual. En la práctica, uno de cada cinco enfermos permanece atrapado en listas prolongadas.
Las diferencias entre comunidades autónomas son significativas. Andalucía registra la mayor demora media, con 173 días, seguida de Cataluña, con 142. En el lado opuesto destacan Madrid, con 50 días, País Vasco, con 64, y Galicia, con 73. La Comunidad de Madrid encadena cuatro años como la región con menor tiempo de espera.
Por especialidades, las mayores demoras se concentran en cirugía plástica, con 269 días de media, seguida de neurocirugía, con 172, y angiología y cirugía vascular, con 151. En volumen de pacientes, traumatología, oftalmología y cirugía general acumulan las listas más abultadas.
Los expertos apuntan a varios factores que explican el colapso: envejecimiento de la población, déficit de profesionales, aumento de la demanda y el impacto aún no resuelto de la pandemia. También advierten de que las cifras oficiales no incluyen otras demoras relevantes, como pruebas diagnósticas o atención primaria, lo que podría ocultar una presión aún mayor sobre el sistema.
A esta situación se suma el retraso en el acceso a tratamientos innovadores. España tarda una media de 661 días en financiar nuevos medicamentos desde su aprobación en Europa, 276 días más que en 2018. En el caso de los pacientes oncológicos, la espera alcanza los 725 días. Este retraso sitúa al país entre los más lentos del continente y condiciona el acceso a terapias que pueden resultar decisivas.
Pese a este escenario, la promesa del Gobierno de aprobar una ley que fije tiempos máximos de espera sigue sin materializarse. Mientras tanto, el Ejecutivo mantiene su ofensiva contra la sanidad privada, en un contexto en el que el sistema público continúa acumulando retrasos estructurales y presión asistencial creciente.