«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la oms retira esta condición que mantenía desde 2027

España pierde el estatus de país libre de sarampión por los casos importados desde Marruecos

Un bebé contrae el sarampión. Redes sociales

España ha dejado de ser considerada un país libre de sarampión. Así lo ha determinado la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha retirado al país un estatus que mantenía desde 2017, tras constatar indicios de una posible transmisión sostenida del virus durante el año 2024.

El Ministerio de Sanidad ha confirmado que ha recibido la notificación oficial del Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola (CRV), un órgano independiente vinculado a la OMS. Tras analizar los datos epidemiológicos y de laboratorio del último año, los expertos consideran que el virus del sarampión circula actualmente en España y que no puede descartarse la existencia de una cadena de transmisión prolongada.

Según ha explicado la subdirectora del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), María José Sierra, la evaluación del comité apunta a que podría haberse producido una transmisión de más de doce meses, lo que basta para perder el reconocimiento de eliminación de la enfermedad. Las cifras respaldan esta advertencia: en 2025 se notificaron 397 casos, casi el doble que en 2024, cuando se registraron 227, y muy lejos de los apenas 11 contabilizados en 2023.

Aunque el número absoluto de casos sigue siendo limitado y España mantiene tasas de vacunación elevadas, el cambio de estatus actúa como una llamada de atención. La OMS reclama reforzar la vigilancia epidemiológica y elevar aún más las coberturas vacunales, especialmente en la segunda dosis de la vacuna triple vírica, que protege frente al sarampión, la rubeola y las paperas. En la actualidad, esa segunda dosis se sitúa por debajo del umbral del 95% recomendado para frenar la propagación del virus.

Desde el CCAES se subraya la necesidad de detectar con rapidez cualquier caso sospechoso y evitar que quede sin registrar, así como de cerrar las brechas de vacunación que persisten en determinados grupos. La presión aumenta además por la circulación activa del virus en países del entorno europeo y a escala global, un factor que multiplica el riesgo de brotes secundarios.

En la misma línea, el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) lanzó hace meses una recomendación general para que los ciudadanos revisen su estado vacunal antes de viajar al extranjero, recordando que la vacuna necesita al menos dos semanas para generar protección efectiva.

España no es una excepción en este retroceso sanitario. Junto a nuestro país, Reino Unido, Austria, Armenia, Azerbaiyán y Uzbekistán han perdido también el estatus de eliminación del sarampión. Según la OMS, el virus mantiene una circulación persistente en trece países de la región europea, y potencias como Francia, Alemania o Italia han pasado de escenarios de control a situaciones de transmisión sostenida.

Los datos del Instituto de Salud Carlos III indican que, en 2025, ninguno de los casos detectados tuvo un origen autóctono claro. La mayoría se vinculan a contagios importados procedentes de países con epidemias activas, como Marruecos o Rumanía. A partir de estos casos, pueden surgir brotes locales entre personas que no han pasado la enfermedad o no cuentan con la pauta vacunal completa. Aun así, la OMS advierte de que la información disponible no permite descartar una transmisión continuada durante 2024.

De los 227 casos confirmados en 2024, 160 correspondieron a personas no vacunadas y siete a individuos con una sola dosis. Por ello, Sanidad recomienda la vacunación a todos los nacidos después de 1978, ya que los anteriores se consideran protegidos por haber pasado la enfermedad.

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