España ya lidera el Índice de Miseria en la Unión Europea, un indicador que cruza inflación y desempleo y que, según el último informe del Instituto Juan de Mariana adelantado por OkDiario, sitúa a la economía española en una de las peores posiciones del entorno comunitario. El análisis sostiene que la combinación de precios persistentemente altos y un mercado laboral tensionado ha empujado al país a encabezar este ranking poco halagüeño.
El documento subraya que, aunque el IPC general ronda el 3% en 2025, esa media oculta fuertes desequilibrios. Los costes ligados a la vivienda, el agua y la energía se mueven cerca del 6%, mientras que productos básicos de la cesta de la compra han registrado incrementos muy superiores. Algunos alimentos concretos, como los huevos, han llegado a encarecerse más de un 30% en apenas doce meses, lo que golpea de forma directa a los hogares con menos margen de maniobra.
La comparación con el resto de socios europeos deja a España en mal lugar. El instituto calcula que el IPC medio de la UE ha sido alrededor de un 25% inferior al español, lo que coloca al país por encima de la media comunitaria y en la franja alta de la tabla. Al añadir a la ecuación la tasa de paro, el resultado —según el estudio— explica por qué España aparece como líder del Índice de Miseria.
Si se amplía la mirada al conjunto del periodo de gobierno de Pedro Sánchez, el informe apunta a un encarecimiento acumulado de los precios del 24,2%. Comparando 78 meses en ambos casos, el IPC habría avanzado 12,5 puntos más en la etapa del actual presidente. La metáfora que utiliza el estudio es gráfica: 20 euros en julio de 2018 hoy tendrían un poder de compra equivalente a algo más de 15 euros.
El impacto es especialmente visible en partidas esenciales. Desde la llegada del PSOE al Gobierno, la vivienda y los suministros acumulan subidas superiores al 20%, mientras que los alimentos y las bebidas no alcohólicas superan el 41%. Además, el informe remarca que, mientras en Europa la inflación ha ido moderándose desde 2023, en España el proceso se ha estancado.
Las consecuencias también se dejan sentir en el ahorro. Aunque el volumen nominal de depósitos bancarios ha aumentado en más de 253.000 millones de euros desde mediados de 2018, el incremento real, descontando la inflación, apenas supera los 45.900 millones. De hecho, desde 2022 el valor real de esos ahorros habría caído en torno a 28.500 millones, lo que supone una pérdida clara de poder adquisitivo para las familias.
Entre los factores que explican este deterioro, el Instituto Juan de Mariana señala la decisión del Ejecutivo de no deflactar el IRPF. La llamada progresividad en frío habría elevado la factura fiscal de todos los tramos de renta: el mínimo exento por contribuyente valdría hoy un 30% menos que en 2007 y, en el caso de un matrimonio con hijos, la exención sería un 25% inferior.
El estudio concreta ese efecto con ejemplos: un trabajador con un salario bruto anual de 30.000 euros estaría pagando unos 800 euros más de IRPF que si el impuesto se hubiera ajustado a la inflación desde 2018; para rentas de 50.000 euros, el sobrecoste rondaría los 1.600 euros. Aun así, el mayor golpe, concluye el informe, recae sobre las rentas medias-bajas, especialmente las situadas entre los 18.000 y los 25.000 euros anuales.