«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
A través de grupos con casi 50.000 integrantes

Grupos criminales subsaharianos orquestan asaltos masivos a la valla de Ceuta y promocionan su éxito en redes sociales

Inmigrantes en el CETI de Ceuta. Redes sociales

Ceuta, enclave español en el norte de África, se ha convertido en el epicentro de una crisis migratoria que amenaza con desbordar sus frágiles fronteras. Grupos criminales de origen subsahariano, operando desde el lado marroquí de la valla, están detrás del alarmante incremento de entradas ilegales, organizando asaltos coordinados y promocionando sus éxitos en plataformas digitales como Telegram, Facebook y TikTok. Estas redes no sólo facilitan el salto de la frontera, sino que alimentan el efecto llamada, atrayendo a miles de potenciales inmigrantes ilegales con promesas de acogida inmediata y traslados gratuitos a la península.

Desde la invasión masiva de 2021, que dejó un rastro de caos en las calles ceutíes, el flujo de inmigrantes ilegales ha crecido de forma exponencial. En 2022, se registraron 767 entradas ilegales de enero a agosto; en 2023, la cifra descendió ligeramente a 708, un 7,7% menos. Sin embargo, 2024 marcó un punto de inflexión con 1.936 entradas, un aumento del 173,4% respecto al año anterior. Hasta agosto de 2025, ya se superan las 2.418 entradas, un 24,9% más que en el mismo periodo de 2024, con proyecciones que apuntan a más de 3.600 para finales de año. Esto supone un incremento acumulado superior al 215% desde 2022, saturando recursos y exponiendo la vulnerabilidad de Ceuta ante una presión migratoria que no cesa.

Al otro lado de la valla, en zonas como Beliones y el Monte de la Mujer Muerta, más de 2.000 inmigrantes —magrebíes, subsaharianos y asiáticos— acechan la oportunidad de cruzar, a menudo a nado o en oleadas organizadas. Fuentes policiales consultadas por LA GACETA atribuyen este fenómeno a redes de traficantes subsaharianos que, desde Marruecos, coordinan los movimientos con una precisión quirúrgica. Estos grupos, que operan como verdaderas mafias transnacionales, sortean los controles marroquíes —aparentemente laxos en los últimos meses— y utilizan las redes sociales para planificar asaltos masivos. «Es una operación militarizada: vigilan patrullas, eligen noches de luna nueva y lanzan distracciones para facilitar el salto«, explica un agente de la Guardia Civil consultado por este medio.

Pero el verdadero motor de esta avalancha es la propaganda digital. En Telegram, Facebook y TikTok, estos traficantes y sus clientes comparten en tiempo real los frutos de sus operaciones. Uno de los grupos más numerosos, con casi 50.000 miembros —una mezcla de inmigrantes ilegales y traficantes—, se ha convertido en un foro de celebración impúdica. Allí se publican fotos y vídeos desde el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) de Ceuta, mostrando dormitorios climatizados, comidas calientes y áreas de ocio que parecen más un resort que un centro de acogida provisional. «¡Llegué y ya soy libre! Documentos en mano, barco a Algeciras gratis», reza un post reciente, acompañado de imágenes de un joven subsahariano posando con su resolución de asilo provisional, listo para ser embarcado hacia la península.

Estas publicaciones, virales entre miles de potenciales inmigrantes en el Sahel y África Occidental, generan un efecto llamada incontrolable. «Las imágenes del CETI son dinamita, muestran comodidades que en sus países de origen son un lujo inalcanzable, y el Gobierno español las amplifica al tramitar asilos exprés y redistribuirlos por toda España en cuestión de días», denuncia el agente consultado. La inacción del Ejecutivo central agrava el problema, pese a la saturación del CETI —con capacidad para 512 plazas y más de 1.000 ocupantes—, los traslados a la península se suceden sin filtros rigurosos, incentivando nuevas oleadas.

Mientras Marruecos parece mirar para otro lado —recordando la crisis de 2021 como un chantaje geopolítico—, y el Gobierno de Sánchez prioriza la acogida humanitaria sobre la defensa de las fronteras, estas redes criminales ganan terreno. Fuentes policiales advierten de una posible escalada este otoño, con asaltos más agresivos inspirados en los vídeos de TikTok.

+ en
Fondo newsletter