«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La intervención policial se saldó con cuatro detenidos

Guerra interna con armas blancas entre la banda latina de los Trinitarios por el control de Puente de Vallecas (Madrid)

Cuatro trinitarios detenidos. Redes sociales

Una «guerra interna» en el seno de los Trinitarios ha provocado un repunte de episodios violentos poco habituales en Puente de Vallecas, donde en las últimas semanas se han registrado enfrentamientos entre miembros de la misma organización, en lugar de los clásicos choques con sus rivales históricos.

El origen de esta fractura interna avanzada por Abc se sitúa a comienzos de 2026, cuando distintas facciones comenzaron a disputarse el control territorial en este distrito madrileño. La pugna ha derivado en varias reyertas entre integrantes del propio grupo, algunas de ellas en espacios tan concurridos como el entorno de la calle Peña Gorbea, conocido como el bulevar de Vallecas, punto habitual de reunión de estas bandas juveniles.

Uno de los episodios más recientes tuvo lugar el 25 de marzo, cuando dos grupos pertenecientes a los Trinitarios —uno asentado en la zona y otro llegado desde fuera— se enfrentaron entre sí. La intervención policial se saldó con cuatro detenidos: tres adultos de entre 19 y 20 años, originarios de Honduras, Venezuela y República Dominicana, y un menor de edad ya nacionalizado español.

Según fuentes policiales, esta división interna estaría directamente relacionada con el descabezamiento de la cúpula local de la banda tras varias operaciones de la Policía Nacional. La detención y posterior ingreso en prisión provisional de quien era considerado líder en la zona ha dejado un vacío de poder que distintas facciones tratan ahora de ocupar.

Ese cabecilla, arrestado en las inmediaciones de Peña Gorbea, se encuentra en prisión acusado de intento de homicidio. Entre los hechos que se le atribuyen figura el apuñalamiento de un hombre de 27 años en la avenida de la Albufera en marzo de 2025, al que habría atacado en el cuello antes de huir en patinete. La detención de este individuo marcó un punto de inflexión en la estructura del grupo en el distrito.

La pérdida de liderazgo ha debilitado la presencia de los Trinitarios en la zona, lo que, unido a las incautaciones de armas blancas y a la presión policial, ha reducido parcialmente los enfrentamientos con los Ñetas, su principal grupo rival. Sin embargo, lejos de desaparecer, la violencia ha mutado hacia conflictos internos.

En paralelo, otros miembros relevantes de la organización también han sido enviados a prisión. Uno de ellos participó en una agresión ocurrida en noviembre en la calle Payaso Fofó, donde un hombre de 40 años fue brutalmente golpeado tras negarse a entregar un cigarrillo. La víctima, que no tenía relación con estas bandas, fue perseguida y atacada por varios jóvenes, sufriendo heridas graves tras recibir puñetazos, patadas e incluso varias cuchilladas.

Por este suceso fueron arrestados tres individuos: un joven de 18 años, de origen peruano, que ingresó en prisión, y dos menores, de 15 años, uno hondureño y otro español. Aunque no lograron robarle nada, la agresión dejó a la víctima seriamente lesionada.

El escenario actual refleja un equilibrio inestable. Mientras en otros distritos como Tetuán la hegemonía de los Trinitarios limita la presencia de bandas rivales como los Dominican Don’t Play, en Puente de Vallecas la situación es distinta. Allí conviven alrededor de 40 miembros de estas organizaciones, lo que convierte el territorio en un enclave estratégico y en permanente tensión.

Además, la llegada de integrantes procedentes de otras zonas con fuerte implantación de la banda, como Torrejón de Ardoz o áreas del propio Tetuán, ha intensificado la lucha por el control del distrito. Este flujo de miembros externos alimenta la disputa interna y complica aún más la labor policial.

Así, el conflicto ya no responde únicamente a rivalidades entre grupos distintos, sino a una batalla interna por el poder dentro de la propia organización, en un contexto donde la ausencia de liderazgo claro ha abierto una peligrosa pugna por el control de uno de los enclaves más codiciados de la capital.

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