El cambio de proveedor del Ministerio de Igualdad en el sistema de seguimiento telemático de órdenes de alejamiento ha generado un vacío informativo que compromete directamente los procesos judiciales contra maltratadores. Desde el 20 de marzo de 2024, el centro de control Cometa no puede facilitar información anterior a esa fecha, lo que implica la pérdida del elemento probatorio esencial para formular acusaciones por quebrantamiento de medidas de alejamiento.
La nueva adjudicación del servicio ha desencadenado un problema técnico que afecta a la protección de las víctimas de violencia machista, detalla Okdiario. El traspaso de datos desde la empresa saliente a la entrante ha sido defectuoso: la información cifrada no se ha volcado correctamente en las nuevas bases de datos.
Trabajadoras del propio centro Cometa denuncian fallos técnicos graves, desde la congelación de la ubicación de agresores durante horas o días hasta errores del GPS que generan imprecisiones. Los nuevos dispositivos, valorados en menos de 150 euros frente a los 1.500 anteriores, permiten incluso a los maltratadores quitarse las pulseras o falsear su ubicación. Además, la falta de personal en los equipos de campo multiplica los errores, provocando avisos falsos a las víctimas que terminan apagando sus dispositivos ante el miedo y la revictimización.
El sistema gestiona actualmente unos 5.000 dispositivos activos, frente a los 100.000 casos en seguimiento y los 60.000 que requieren protección policial. Fuentes oficiales confirman que hay víctimas que han perdido juicios por informes incorrectos y que los tribunales se ven impotentes: los representantes del centro de control no pueden responder a preguntas sobre incidencias anteriores a marzo de 2024. El resultado: posibles sentencias absolutorias y agresores beneficiados por la chapuza ministerial heredada de Irene Montero.
El Ministerio de Igualdad adjudicó el contrato a una UTE formada por una teleoperadora y una empresa de seguridad por un importe de 42,6 millones de euros para el periodo 2024-2026, con la gestión de 11.000 dispositivos. El sistema debía permitir conocer en todo momento la ubicación del agresor respecto a la víctima mediante GPS, pero hoy sigue sin funcionar correctamente.
La situación no tiene fecha de resolución. Desde Cometa se admite que desconocen cuándo se solventará el problema. Cada día que pasa sin acceso a los datos históricos significa la pérdida irreversible de pruebas y un riesgo creciente para las víctimas.