España ganará este año 600.000 extranjeros en términos netos, un 50% más de lo que había previsto la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) a comienzos de 2025. El aumento, impulsado por la llegada masiva de población extranjera y un saldo migratorio muy superior al esperado, ha despertado preocupación en distintos sectores sociales y económicos, que advierten de las consecuencias de un flujo migratorio descontrolado: presión sobre los servicios públicos, dificultades en el acceso a la vivienda y un incremento de la inseguridad en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia.
El nuevo informe de la AIReF, presentado este miércoles, revisa al alza sus propias previsiones de marzo, cuando estimaba una ganancia de 400.000 personas. Sin embargo, los datos actualizados del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una tendencia muy superior, lo que ha llevado a la institución a recalcular la cifra hasta los 600.000 inmigrantes netos. Según la presidenta del organismo, Cristina Herrero, «la fortaleza coyuntural del mercado laboral y la evolución de la economía española están actuando como polo de atracción para nuevos residentes».
A corto plazo, este fenómeno impulsa el consumo y el empleo, pero diversos analistas advierten de que la expansión demográfica no está siendo acompañada por un refuerzo de las infraestructuras esenciales. La creación de 190.000 nuevos hogares en apenas un año ha disparado los precios del alquiler y agravado la escasez de vivienda en los núcleos urbanos, generando tensiones sociales que ya se reflejan en el deterioro de la convivencia y en un aumento de la criminalidad en determinados barrios.
Aunque la AIReF sostiene que la inmigración aporta «un empuje notable» a la demanda interna, reconoce también que el consumo por habitante continúa estancado y que los salarios apenas crecen debido a la sobreoferta de mano de obra. «El incremento de trabajadores disponibles ha contenido las tensiones salariales», señala el informe, admitiendo que el crecimiento económico se está sosteniendo en buena medida por la llegada de extranjeros, mientras la productividad y el bienestar individual avanzan a un ritmo mucho más lento.