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en la iglesia de San Antonio de los Alemanes

La Archidiócesis de Madrid homenajea a Isabel I de Inglaterra con un concierto polifónico

Cartel del concierto 'Entre dos reinas'. Twitter

El 26 de noviembre de 1504 falleció en Medina del Campo Isabel I, reina de Castilla y de las Indias. El arzobispado de Madrid organizó para el mismo día un concierto de polifonía en la bellísima iglesia de San Antonio de los Alemanes en honor de Isabel I… ¡de Inglaterra!

El concierto, que se desarrolló a las seis de la tarde, ha recibido el nombre de Entre dos reinas, en referencia a las dos Isabeles británicas, la que reinó de 1558 a 1603 y la que lo hizo entre 1952 y 2022. Aparte del nombre, ambas compartieron la condición de anglicanas y de gobernadoras supremas de la iglesia anglicana, separada de la Iglesia católica por voluntad del rey Enrique VIII para poder divorciarse de su esposa española, la reina Catalina, hija de Isabel de Castilla.

Según el anuncio de la archidiócesis del concierto, Isabel I de Tudor «durante su reinado, empleó a más de setenta músicos introduciendo medidas de tolerancia católica». Aparte de la semántica de la oración (¿cuál es la relación entre los músicos y la tolerancia religiosa?), el último sintagma es falso. Isabel I, lejos de introducir tolerancia para sus numerosos súbditos católicos, les sometió a una terrible discriminación legal y a persecuciones.

Al comienzo de su reinado, Isabel I restableció el Acta de Supremacía, aprobada por su padre, el despótico Enrique VIII, y suprimida por María I (1553-1558). Esta ley imponía a todos los súbditos del reino la asistencia a los servicios religiosos anglicanos. Los castigos para los desobedientes incluían multas, confiscaciones de bienes, latigazos y hasta penas de muerte. Para controlar a la población, se introdujo un sistema de espionaje y delación contra los considerados enemigos de la reina: católicos, luteranos, calvinistas, cuáqueros, baptistas, congregacionistas, menoninatos… Muchos tuvieron que huir de su patria; y los católicos se refugiaron en los estados del rey Felipe II, como España y Flandes, donde jamás hubo una legislación tan despótica.

En 1585, el Parlamento inglés dio un plazo de 40 días para que los sacerdotes católicos abandonaran el país bajo amenaza de muerte y se prohibió la misa incluso de forma privada. En 1587, hizo ejecutar a la reina de Escocia, su prima María Estuardo, otra católica, a la que tenía presa desde 1568.

En refutación de lo sostenido por el arzobispado madrileño, el 26 de noviembre el santoral de la Iglesia celebra desde 1987 a los mártires ingleses Hugo Taylor, presbítero, y Marmaduco Bowes, ejecutados en York en 1585, el primero por su condición de sacerdote católico y el segundo por haberle cobijado. La ley inglesa les consideró traidores y, por tanto, se les mató mediante el cruel método del hanged, drawn and quartered (colgado, arrastrado y descuartizado). Sorprendente tolerancia con los católicos la que tuvo la monarca Tudor, quien también mandó ejecutar a muchos de sus cortesanos acusados de conspirar contra ella.

Cabe preguntarse si en las capillas del rey de la Gran Bretaña o en las iglesias del arzobispo de Canterbury, primado de la Iglesia anglicana, se celebran conciertos en homenaje a la reina Catalina, a su hija, la reina María I, o a Felipe II de España, que fue rey Felipe I de Inglaterra e Irlanda por su matrimonio con María.

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