La Asociación en Defensa del Valle de los Caídos ha respondido a la Archidiócesis de Madrid después del comunicado en el que justifica el pacto con el Gobierno de Pedro Sánchez para «resignificar» el Valle de los Caídos y la salida del padre Cantera y dos religiosos más.
«Lamentablemente ustedes han perdido toda credibilidad. Los antecedentes les delatan. Las cesiones hechas hasta ahora denotan su vergonzante claudicación y su falta de convicción. El Papa Francisco, bajo cuyo pontificado se ha producido el mayor cisma y apostasía de los últimos tiempos, y la politización de la Iglesia con su simpatía declarada por los regímenes de izquierdas, harán que la jerarquía eclesiástica siga cediendo hasta la indignidad. Han consentido las exhumaciones de las tumbas de Franco y José Antonio, la violación de la basílica, la profanación de los osarios y el cese del prior padre Santiago Cantera. Y seguirán cediendo», ha agregado.
«El Gobierno tiene más fe en sus ideas que ustedes en las suyas. ¿Aún no saben que esto no es un asunto político, sino una cuestión de odio? ¿Siguen dispuestos a negociar bajo estas circunstancias? Los predecesores de este Gobierno que asesinaron en España a trece obispos, siete mil religiosos e innumerables laicos a causa de su fe no hace muchos años, pretenden ahora reescribir toda la historia y dinamitar todo recuerdo de sus fechorías precisamente en la propia basílica del Valle de los Caídos para más inri», ha manifestado la entidad, antes de señalar que «la iglesia tiene la obligación de velar por los restos de todos los enterrados y especialmente de los beatos y de los mártires que allí reposan».
«En la tumba de Shakespeare, en la Iglesia de la Santísima Trinidad, figura la siguiente inscripción: «Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos”. El Valle de los Caídos es una gloria para los católicos y la Iglesia. Nos pertenece a todos y la jerarquía eclesiástica no puede disponer de esta magnífica basílica a su antojo ni utilizarla como moneda de cambio. Este recinto sagrado no puede ser compartido con fines diabólicos», ha concluido.