«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Cinco años del estado de alarma

La cadena SER se preparó para el confinamiento mientras hacía bromas con el covid

Àngels Barceló. Redes sociales

En su entrevista con Jordi Évole, Fernando Simón (¡que sigue siendo director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad!) declaró que fue “testigo de mentiras flagrantes”.

Testigo, sí, como en la creación de un comité de expertos anunciado en el BOE que no existía; y también autor, como con sus célebres frase de que los infectados de COVID en España serían “uno o dos casos”, que no era necesario que la población usase mascarilla, que «no había razón para alarmarse» por el coronavirus, o que el confinamiento, imprescindible para salvar vida, en realidad se recomendó al Gobierno porque «no sabíamos qué hacer”.

Simón también mintió a los españoles cuando declaró en rueda de prensa que se podía asistir sin riesgo a las manifestaciones feministas del 8 de marzo de 2020, porque esa misma semana él, junto con otros cargos del Ministerio de Sanidad, habían presionado a los organizadores de un congreso evangélico que se iba a celebrar en Madrid esos días para que lo suspendiesen por el peligro. Semanas después, el Gobierno reconoció que se registraron más de 12.000 contagios en las manifestaciones feministas, incluidas varias ministras. ¿Cuántos de ellos acabaron en muertes?

No sólo el Gobierno mintió a los españoles; también lo hicieron los medios de comunicación y los tertulianos más adictos al PSOE y a Podemos. Hasta la semana del lunes 9 de marzo (el decreto que declaraba el estado de alarma lo aprobó el Consejo de Ministros el sábado 14), las consignan era la burla y el desdén.

Lorenzo Milá afirmó en TVE que «se extiende más el alarmismo que los datos». Antonio Maestre dijo que era más probable que a uno le matase la mascarilla que el virus. Risto Meijide y Marta Flich introdujeron a un contagiado en el público de su programa. Y Javier Sampedro publicó en El País sólo dos días antes del estado de alarma una columna en la que abroncaba al Mobile World por haber suspendido el congreso en Barcelona y culpaba de ello a «la intoxicación de las redes sociales por mentirosos compulsivos».

La Cadena SER publicó en su página web el 28 de febrero una recopilación «los tuits más graciosos» sobre el covid; pero a la vez, mientras les aseguraba a sus oyentes que no ocurría nada grave, la empresa acumulaba equipos informáticos.

En una entrevista publicada el 29 de marzo de 2020, con la nación cerrada, el director general de la SER, Daniel Gavela, reveló que la emisora del grupo PRISA, había hecho lo contrario de lo que predicaba a sus oyentes: en lugar de calma y risas, sudores y nervios. Éstas fueron sus palabras: «Afortunadamente, la SER fue previsora y se adelantó un par de semanas al estallido, adquiriendo ordenadores portátiles, y equipos técnicos que permitieran mantener la emisión en la peor de las circunstancias. El despliegue técnico incluye, además de los equipos habituales, 59 Quantum Lite, 30 equipos Rdsi o IP a domicilio, decenas de móviles equipados con Tie Line para el tratamiento de voz y 275 ordenadores portátiles».

La SER «fue previsora». Gavela no explicó en qué se basó la dirección de la cadena de radio para saber que iba a producirse un confinamiento a nivel nacional. ¿Fue un soplo de alguien en su Gobierno «amigo», como el del terrorista suicida descubierto en los trenes volados del 11 de marzo de 2004, el que le condujo a realizar semejante gasto?

De nuevo, la conducta habitual del progre, que exige a los demás una conducta determinada (pagar impuestos, abandonar el uso del avión, dejar de comer carne, no comprar una vivienda para alquilar, usar la sanidad pública y no la privada…) de la que él se excluye. Hace cinco años fue «no te preocupes por el virus del covid, que es menos letal que una gripe», mientras se compraban móviles y ordenadores para seguir con el negocio desde las casas de los empleados.

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