La caja negra del tren Iryo que sufrió el accidente ferroviario de Urda (Toledo) revela que la maquinista intentó comunicar la avería al centro de control de Atocha en «3 o 4 ocasiones sin recibir contestación» antes de la colisión con el AVE de Renfe. Los registros también reflejan la violencia del impacto, que desplazó el convoy de casi 500 toneladas hasta alcanzar una velocidad de 47 kilómetros por hora en apenas tres segundos, pese a encontrarse detenido.
La información, adelantada por El Mundo tras acceder a los datos de la unidad de registro de acontecimientos (JRU) del tren, permite reconstruir con precisión la secuencia del siniestro. Según los registros del módulo de grabación DM8, el choque se produjo exactamente a las 8:53:12 horas del 27 de octubre. El Iryo alcanzó los 47 kilómetros por hora durante los primeros instantes del impacto y no quedó completamente detenido hasta las 8:53:21, nueve segundos después.
El tren, un modelo Hitachi de ocho coches y aproximadamente 200 metros de longitud, transportaba 147 pasajeros y formaba parte de un convoy de 152 personas entre viajeros y trabajadores. La colisión se produjo cuando el AVE 2080 de Renfe, que circulaba a una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora, embistió el último vagón del tren que permanecía detenido en la vía.
La fuerza del impacto provocó el descarrilamiento de la composición y el vuelco lateral del coche número 3. La violencia de la sacudida hizo que equipajes y objetos salieran despedidos por el interior de los vagones.
Los registros permiten reconstruir también los minutos anteriores al accidente. El Iryo 6076 se había detenido a las 8:38:41 horas después de sufrir una «pérdida de transmisión total». La maquinista trató entonces de comunicar la incidencia al centro de control de Atocha, pero no obtuvo respuesta en varios intentos.
Finalmente, consiguió establecer contacto y recibió instrucciones para desconectar y volver a conectar el sistema de señalización LZB mediante un telefonema. La conductora intentó reiniciar el dispositivo hasta en dos ocasiones, sin conseguirlo. Entre las 8:41 y las 8:49 continuaron las operaciones para recuperar el sistema y, a las 8:51, solicitó asistencia al departamento de mantenimiento, apenas dos minutos antes de la colisión.
Tras el impacto, comunicó que había recibido un golpe por alcance desde la cola del tren y que no podía contactar con el jefe de tripulantes. También informó de que el convoy había descarrilado por la mitad y de que varios pasajeros estaban abandonando los vagones por sus propios medios.
La maquinista advirtió además de que una trabajadora de restauración se encontraba atrapada en el coche 3 con heridas en la cabeza y de que los viajeros de ese vagón no podían romper las ventanas porque el vehículo había volcado.
A las 9:03 realizó una videollamada para mostrar desde la cabina el estado del tren. Tres minutos después se incorporaron responsables de Mantenimiento, Operaciones y Maquinistas para evaluar la situación. Finalmente, a las 9:12 horas, Adif comunicó por correo electrónico la suspensión de la circulación ferroviaria tras constatar la colisión, que ha dejado al menos 69 fallecidos.