La economía española es cada vez más dependiente de China bajo el Gobierno de Pedro Sánchez. Los últimos datos oficiales de comercio exterior revelan que las importaciones procedentes del gigante asiático han aumentado un 86% desde 2019, mientras que las exportaciones españolas no han logrado crecer al mismo ritmo, ampliando considerablemente el desequilibrio comercial entre ambos países.
Según una información publicada por Libre Mercado a partir de las estadísticas de DataComex, dependiente del Ministerio de Economía, España importó productos chinos por valor de 35.879 millones de euros entre enero y agosto de 2026. Durante el mismo periodo de 2019, esa cantidad ascendía a 19.283 millones. La evolución contrasta con las exportaciones españolas hacia China, que apenas alcanzaron los 5.383 millones de euros en los ocho primeros meses de este año, frente a los 4.192 millones registrados en 2019.
China gana peso en la economía española mientras aumentan los desequilibrios comerciales
Las cifras muestran que la presencia china en el mercado español ha crecido considerablemente durante los últimos siete años. En 2019, los productos procedentes de China representaban el 9,01% de todas las importaciones españolas. Actualmente, su participación alcanza el 11,57%, un incremento relativo del 28,5%. En cambio, el peso de las exportaciones españolas destinadas al mercado chino ha retrocedido ligeramente, desde el 2,17% hasta el 2,04% del total.
Este desequilibrio ha provocado que el déficit comercial bilateral alcance los 30.496 millones de euros en los ocho primeros meses de 2026, una cantidad que representa aproximadamente dos tercios del déficit exterior total de España.
Tecnología, automóviles y productos industriales: los sectores donde crece la dependencia
La presencia de productos chinos resulta especialmente importante en sectores estratégicos de la economía española. Entre enero y agosto, España importó bienes de equipo procedentes de China por valor de 14.704 millones de euros, especialmente equipos informáticos y de telecomunicaciones.
A esta cantidad se suman 7.877 millones en manufacturas de consumo, 4.843 millones en semimanufacturas y otros 4.000 millones correspondientes al sector del automóvil. Los bienes de consumo duradero, incluidos electrodomésticos y muebles, representaron otros 2.935 millones.
La inversión china en España se dispara un 331% en un año
El acercamiento económico también se refleja en los movimientos de capital. Según los datos recogidos por Libre Mercado, la inversión china en España pasó de 149,2 millones de euros en 2024 a 643,1 millones en 2025, lo que supone un incremento del 331% en apenas un ejercicio.
La evolución coincide con el estrechamiento de las relaciones diplomáticas y comerciales promovido por el Ejecutivo de Sánchez con Pekín, aunque el aumento de los intercambios también responde a decisiones empresariales y tendencias internacionales. El crecimiento de las importaciones plantea así un desafío estratégico para España: la creciente exposición de su economía a las cadenas de suministro de una potencia gobernada por el Partido Comunista Chino.
Mientras el Gobierno socialista profundiza sus relaciones económicas con Pekín, España compra cada vez más productos chinos sin conseguir un avance equivalente de sus ventas al país asiático, una asimetría que incrementa la vulnerabilidad comercial de la economía nacional