El desahucio de Mokthar Fissoun, un imán con seis hijos que recibe alrededor de 2.450 euros mensuales en ayudas sociales, ha provocado graves enfrentamientos entre manifestantes y la Ertzaintza en el barrio de Sansomendi, en Vitoria. Según publica El Correo, el operativo se ha saldado con dos detenidos, 58 personas identificadas y 19 agentes heridos.
Fissoun abandonó la vivienda junto a su mujer, Kalima, y su hijo mayor después de que la Policía vasca ejecutara el desalojo. El hombre, que conduce una Mercedes Vito gris metalizada, reclamó una alternativa habitacional para su familia. El Ayuntamiento de Vitoria le ofreció alojamiento temporal en un recurso municipal, pero, según la información publicada, rechazó la propuesta antes de marcharse en su vehículo.
El inmueble pertenece a otro ciudadano de origen magrebí que, de acuerdo con la información periodística, llevaba años intentando recuperar la vivienda. El propietario habría llegado a compartir una habitación con su mujer embarazada y su hijo.
La orden judicial fijaba las 10.30 horas para ejecutar el desalojo. Desde la víspera, simpatizantes del Sindicato de la Vivienda se habían concentrado frente al edificio para intentar impedirlo. La movilización contó también con estudiantes de centros educativos cercanos, que secundaron protestas contra la salida de la familia.
Durante la intervención, grupos de manifestantes levantaron barricadas humanas y lanzaron piedras y botellas contra los agentes. La Brigada Móvil y efectivos de Seguridad Ciudadana recurrieron a material antidisturbios para despejar los accesos al inmueble. La actuación policial permitió completar el desalojo, aunque derivó en cargas con el resultado de varios agentes heridos.
El Sindicato de la Vivienda ha convertido el caso en un símbolo de la crisis de acceso a la vivienda en País Vasco. La organización, vinculada en la información publicada a la Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), denunció la actuación policial y convocó una marcha por el centro de Vitoria para protestar contra lo que calificó de violencia policial. Los organizadores cifraron en 90 los heridos entre los manifestantes.