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EL GOBIERNO ENDURECE EL REGLAMENTO GENERAL DE CIRCULACIÓN

La DGT cambia el reglamento y endurece las normas para conducir cerca de ciclistas

Un ciclista y dos coches cruzan el Puente de Vizcaya, en San Sebastián. Europa Press.

El Consejo de Ministros ha aprobado una profunda reforma del Reglamento General de Circulación que introduce nuevas restricciones para los conductores cuando circulen cerca de ciclistas.

La modificación, promovida por la Dirección General de Tráfico —DGT— bajo el argumento de reducir los atropellos, obligará a los vehículos a motor a mantener una distancia mínima de cinco metros cuando circulen detrás de una bicicleta, según recoge El Debate.

Además, los automovilistas deberán reducir considerablemente la velocidad durante el adelantamiento y, en las carreteras con varios carriles por sentido, abandonar completamente el carril por el que circulan.

El endurecimiento normativo pretende crear una denominada «burbuja de seguridad» en torno a los ciclistas, pero supondrá también más limitaciones, maniobras obligatorias y posibles sanciones para millones de conductores.

Cinco metros obligatorios detrás de cada bicicleta

Uno de los cambios más relevantes establece que todo vehículo a motor deberá mantener al menos cinco metros de distancia respecto a un ciclista que circule delante.

La obligación se aplicará incluso en aquellos tramos donde la velocidad sea reducida o el tráfico dificulte conservar esa separación. Los ciclistas, por su parte, podrán circular por el centro del carril, una posición que les otorga mayor visibilidad, pero que puede reducir las posibilidades de adelantamiento en carreteras estrechas.

En la práctica, los coches tendrán que permanecer detrás de las bicicletas hasta encontrar un punto en el que puedan cumplir todas las nuevas exigencias. La norma puede generar retenciones en vías secundarias, especialmente en zonas rurales, puertos de montaña y carreteras con líneas continuas o visibilidad limitada.

Los coches deberán reducir 20 kilómetros por hora

El reglamento mantiene la obligación de conservar una distancia lateral mínima de 1,5 metros al adelantar a un ciclista. Sin embargo, añade una nueva limitación: el conductor deberá circular 20 kilómetros por hora por debajo de la velocidad máxima permitida en la vía durante la maniobra. En una carretera limitada a 90 kilómetros por hora, por ejemplo, el adelantamiento deberá realizarse a un máximo de 70.

La DGT considera que esta reducción disminuye las consecuencias de una eventual colisión y evita que el desplazamiento de aire desestabilice al ciclista. La medida obligará al conductor a calcular simultáneamente la velocidad, la separación lateral, la presencia de vehículos en sentido contrario y la distancia de seguridad antes de iniciar la maniobra.

Cambio completo de carril

En carreteras con más de un carril por sentido, ya no bastará con mantener el metro y medio de distancia lateral. El conductor tendrá que abandonar por completo su carril y ocupar el contiguo para adelantar a una bicicleta, con independencia de la anchura de la calzada o de la existencia de un arcén.

La obligación pretende evitar adelantamientos demasiado próximos, pero introduce una nueva rigidez incluso en situaciones en las que podría existir espacio suficiente para superar al ciclista sin cambiar totalmente de carril. Los automovilistas tendrán que esperar hasta que el carril contiguo esté completamente libre, lo que previsiblemente ralentizará el tráfico en carreteras frecuentadas por grupos de ciclistas.

Casco obligatorio también en ciudad

La reforma incrementa igualmente las obligaciones para los propios usuarios de bicicletas. Hasta ahora, los mayores de 16 años podían circular sin casco dentro de determinadas zonas urbanas. Esa excepción desaparece y todos los ciclistas deberán llevarlo de manera obligatoria. Los trabajadores de reparto que utilicen bicicletas deberán vestir también un chaleco reflectante para aumentar su visibilidad.

Estas medidas forman parte de una reforma centrada en los denominados «usuarios vulnerables», categoría en la que la DGT incluye a peatones, ciclistas, motoristas y conductores de vehículos de movilidad personal. Este colectivo representa aproximadamente la mitad de las muertes registradas anualmente en accidentes de tráfico, alrededor de 900 fallecidos cada año.

Más protección y menos margen para el conductor

La finalidad declarada de la norma es reducir los accidentes y proteger a quienes se encuentran físicamente más expuestos en la carretera. Sin embargo, su aplicación trasladará una responsabilidad creciente al conductor del vehículo a motor, incluso en vías cuyo diseño no facilita conservar cinco metros de distancia o adelantar ocupando totalmente otro carril.

La regulación no distingue entre carreteras urbanas, rurales o de montaña a la hora de establecer la separación trasera, pese a las enormes diferencias existentes entre unas y otras. Tampoco queda claro cómo comprobarán los agentes que un vehículo circulaba exactamente a cinco metros y no a cuatro, especialmente cuando no se haya producido un accidente.

El nuevo reglamento amplía así el catálogo de conductas susceptibles de vigilancia y sanción, mientras reduce el margen del conductor para adaptar su actuación a las circunstancias concretas de la vía.

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