«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Desmonta el mantra del bipartidismo

La Fundación Disenso presenta un informe que ratifica que el actual «modelo migratorio» es incompatible con el estado del bienestar

Fachada del Congreso de los Diputados. Europa Press

La Fundación Disenso presenta este jueves en el Congreso de los Diputados el informe titulado La inmigración y su impacto económico negativo en el estado del bienestar, en el que afirma que la inmigración no cualificada «tiende a generar gastos a largo plazo, y una contribución negativa», y añade que «este es el grueso de la inmigración que ha recibido España». En este sentido, desmonta la falsa creencia impulsada por el bipartidismo PP-PSOE de que la inmigración es la «solución» ante la emergencia demográfica.

El documento, que será presentado por el jefe de Estudios y Formación de la Fundación Disenso, Ricardo Ruiz de la Serna, y por el diputado de VOX José María Figaredo, asegura que «la inmigración no cualificada genera una contribución fiscal neta negativa a lo largo del ciclo vital». Añade al respecto que «lo que los inmigrantes aportan en cotizaciones e impuestos en su etapa laboral activa lo reciben más que compensado en forma de pensiones, sanidad, educación y otros servicios públicos». «Los resultados del informe demuestran que el coste general de la inmigración es mayor que su aportación».

En el documento se pone de manifiesto que esta situación económica se agrava cuando se incorporan factores habituales, como la escolarización de los hijos o los salarios persistentemente bajos: «En estos contextos —dice— las pérdidas fiscales pueden superar el millón de euros por familia». Por el contrario, sólo aquellos inmigrantes que superan el umbral de los 45.000 euros anuales presentan saldos fiscales positivos, según el informe.

El documento señala que «se ha instaurado la creencia de que la inmigración puede ser la solución económica a la baja natalidad y al envejecimiento poblacional». «Estos inmigrantes también se jubilarán, y requerirán pensiones y otros servicios públicos, por lo que es necesario calcular su aportación neta al Estado», añade.

Insiste en que las cifras oficiales muestran que todo coincide con lo observado en otros países europeos que también han analizado el impacto fiscal de la inmigración. Por ejemplo, en Dinamarca, se estima que los inmigrantes no occidentales y sus descendientes generan un déficit fiscal medio de 33.000 coronas danesas por persona y año, unos 4.400 euros anuales. En Países Bajos, la inmigración poco cualificada supone una carga fiscal persistente incluso en la segunda generación. Por ello, recoge que sin cambios sustanciales «el actual modelo migratorio no es compatible con la sostenibilidad del estado del bienestar».

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